|
Arquitectura de postguerra.
Es remarcable el caso de Italia, con Pier Luigi Nervi, que sabía explotar
todos los recursos de la nueva tecnología, así como de los nuevos materiales, y
creó una obra monumental y llena de sensibilidad. En Milán hizo el Edificio
Pirelli en colaboración con Gio Ponti. Algunos países latinoamericanos, que
entonces tenían unos niveles económicos altos, se lanzaron a la búsqueda de una
arquitectura que reflejara la nueva situación. Así, Oscar Niemeyer y Lúcio Costa
proyectaron Brasilia, con una concepción de la arquitectura a medio camino entre
el símbolo y la función.
Estilo tardomoderno. Realmente es la
continuación del movimiento racionalista. Utiliza el mismo vocabulario formal,
pero exagera y remarca los valore tecnológicos para proponer un sentido estético
nuevo. En el fondo es un manierismo creativo del movimiento originario. Los
arquitectos más notables son: Renzo Piano, Richard Roges, James Stirling y
podríamos incluir al japonés Arata Isozaki.
Estilo postmoderno. Este estilo tiene un
doble código. Por un lado, se mantiene vinculado al estilo racionalista y acepta
algunas posiciones del tardomoderno para comunicarse con una élite cultural; por
otro lado, intenta comunicarse con el público en general y que éste lo acepte.
La posición postmoderna es atractiva porque, intentando ser aceptada, llega a
alcanzar unos resultados sorprendentes y espectaculares. Entre los arquitectos
más representativos de este estilo están: Michael Graves, Robert Venturi y
Ricardo Bofill.
Arquitectura actual. El panorama del último
decenio del siglo XX resulta atractivo, no tanto por la existencia de un
programa o de unas tendencias generalizadas, sino por la obra, a veces colosal,
de algunos arquitectos. Hay figuras que pueden definir el final de este siglo:
el canadiense Frank Ghery, el español Rafael Moneo y el ingeniero, también
español, Santiago Calatrava. (Articulo enviado por:
Fuente anonima) |