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Arte y dos perros. Vía Internet
he recibido la información de un “artista” que realizó una “manifestación
cultural” con un perro; dejándolo, según parece, morirse de hambre y sed en la
sala de una galería. La historia cuenta la vida de un perro callejero y
enfermo, que fue utilizado por el “artista” Gerardo Vargas Habacuc, en una
galería en Nicaragua, el cual, lo amarró y no le dio de comer, y el perro murió
de inanición. El público contemplaba casi con un morbo y sadismo como el animal
iba muriéndose, en la sala de la galería. Y, además, un letrero hecho con
perrarina con la frase: “Eres lo que lees”. Muchas personas indignadas han hecho
una gran protesta internacional, ya que la Bienal de Costa Rica lo ha invitado
para que el “creador” dé prueba de su “talento” y repita el acto. Hay varios
blogs de comentarios que hablan de éste acto “artístico”. No tengo la
información si la bienal, se ha celebrado…
Esto ocurrió en el mes de septiembre del año pasado, y es recientemente, que ha
tomado fuerza por la nueva invitación. Pero, hagamos un poco de historia. El
perro fue el primer animal domesticado por el hombre y desde tiempo inmemorable
lo ha acompañado en sus actividades de pastoreo, compañía, caza y protegiendo la
propiedad privada. . Para algunas civilizaciones, le ha servido hasta de
alimento. El perro, desde tiempos remotos, vivió entre loa egipcios y llegó a
ser Anubis, dios de los muertos. El hombre lo ha domesticado para su beneficio,
a veces, con adoración y como símbolo sagrado. Forma parte del vivir cotidiano y
desde hace ya un tiempo, se ha convertido en un animal de compañía. De cierta
manera, la domesticación y la cría de perros dio como resultado diferente razas
como: el San Bernardo que busca a las personas sepultados por las avalanchas de
nieve. Existen perros policías, algunos, son especializados en encontrar las
drogas, actualmente, podemos observar en las grandes exposiciones caninas, sus
particularidades, los cruces y el resultado de su evolución, entre ellos: el
basset, husky siberiano, el mastín, dobermann, chiguaba, pequines y muchos
otros; como también, el pit bull, animal sumamente peligroso, resultado de la
mezcla de bulldogs y terrier…
Un artista puede imaginarse miles de propuesta, pero, sacrificar a un animal,
sobre todo, al más fiel amigo del hombre, lo interpreto como la pura maldad,
salvo, que la persona desee darse a conocer por el escándalo y el mal gusto, y
crea, que de ésta manera pasa a formar parte de los verdaderos creadores o
pioneros del arte. El perro ha sido protagonista en la historia al lado de los
humanos, y ha estado, siempre, presente en el arte; encontramos imágenes de los
mismos en las primeras manifestaciones artísticas, como lo fueron las pinturas
primitivas realizadas en cuevas. Las grandes civilizaciones como: Persia,
Egipto y China tenían a los animales en su
entorno inmediato, ya que lo domesticaron…. Los perros, y otros animales,
estaban representados en cerámicas, esculturas, tallas, y pinturas. Ha
participado con el hombre en la historia de la humanidad, domesticado hace más
de 14.000 años. Todos descienden de los lobos, y se fue adaptando a convivir con
el hombre.
Pero regresemos a mi barrio para contarle otra historia canina. Desde el fondo y
a seis metros de profundidad se oía el ladrar de un perro que salía desde la
alcantarilla. Hacía mucho calor, a pesar que eran apenas las nueve de la mañana.
Al oír los fuertes alaridos, y tristes ladridos, las personas comenzaron a
tratar de salvarlo. El animal casi hablaba diciendo: “Sáquenme de aquí de donde
estoy metido” .Los vecinos trataban de quitar la rejilla, pero no podían lograr
destaparla. Ellos llamaron a los bomberos, que llegaron inmediatamente… en vano
fue su tentativa, no consiguieron rescatarlo de la profunda cloaca y se fueron
decepcionados, ya que no tenían las herramientas para quitar la reja. Sin
embargo, los vecinos continuaban, desesperadamente, en esa lucha por ayudarlo.
Al final, un señor con una grúa, se prestó para el rescate. Mientras esto
sucedía el perro continuaba ladrando y pidiendo auxilio. Al final destaparon la
alcantarilla. Un vecino descendió por una escalera hasta el fondo; amarró el
perro y lo subieron, fue una gran alegría para todos y el perro movía la cola
con mucha emoción y en prueba de agradecimiento.
Aplausos y regocijos invadió a los presentes, sobre todo, al “grupo de rescate”,
y fue un momento de gran amor y emoción por el animal. Un vecino comento: ¡El
perro debe de tener hambre! Y fueron a la carrera a comprarle una lata de
sardina. Al ver las hermosas y apetitosas sardinas, se le olvidó las horas que
había pasado a seis metros de profundidad y se dedicó a saborear el exquisito
almuerzo. Momentos más tarde, comenzó a caminar, alejándose de todos esos amigos
que lo habían sacado del “infierno”, dejando en todos los vecinos una gran
satisfacción. Cuando me contaron ésta historia del perro, se me vino la idea de
escribirla, comparándola con la del otro perro de la galería, que fue una
situación cruel, y dura para un indefenso animal. Lo que conozco de ésta
historia, es a través de Internet. He visto la foto del perro, cada día más
flaco, triste y recogido sobre él mismo y sorprendido por el papel que le tocó
vivir como “protagonista” en una sala de arte. Después de conocer las dos
historias, me quedo con la historia del perro que fue salvado por un grupo de
vecinos, que hicieron todo lo posible para salvaguardarle la vida a un animal
callejero. En este momento, sigue caminando por las calles de Barquisimeto,
esperando, eso sí, no encontrar un loco que lo vaya a mostrar en una galería o
bienal de arte… hoy, escucho sus ladridos. Actualmente, camina con más cuidado
para no caerse en una alcantarilla, porque no sabe si la próxima vez tendrá la
suerte de ser rescatado… [ Equipo
arquitectura y construcción de ARQHYS.com ]
Por: Esteban Castillo
estebancastil26@hotmail.com.
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