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La arquitectura románica se caracteriza por ser el resultado
de un proceso de creación continuada donde no se van a poder establecer unos
principios estrictos generales, sino que irá salvando progresivamente todas las
dificultades que se van planteando, habiendo esbozado o resuelto prácticamente
la totalidad de las soluciones arquitectónicas, funcionales y constructivas que
se planteaban en la erección de una iglesia. Su amplio desarrollo traerá como
consecuencia la repetición, casi estereotipada, de modelos tanto constructivos
como decorativos, fundamentalmente en las zonas rurales.
La iglesia románica, como edificio, no presenta unas tipologías uniformes, sino
una continua adaptación a las necesidades sociales y religiosas, introduciendo
peculiaridades en cada una de las regiones donde se desarrolla. La planta
basilical, la iglesia de salón con naves a igual altura, las naves únicas o las
plantas radiales, son igualmente utilizadas. En este sentido, es la concepción
del espacio recogido, aislado del exterior mediante gruesos muros de gran
plasticidad, e iluminado por luz natural mediante focos muy concretos, lo que
puede caracterizar estos edificios. El cubrimiento con bóvedas será uno de los
grandes problemas que la arquitectura románica tiene que resolver. La solución
más extendida será la bóveda de arista, marcando el paso al románico maduro la
consecución de una iglesia totalmente abovedada. Los paramentos, al tener que
soportar los empujes de las bóvedas, son de gran grosor, por lo que se tienen
que construir muros de sostén en las naves laterales, aprovechándose este
espacio para la colocación de tribunas.
Pero las paredes entendidas como masa plástica resaltarán su volumen con la
inclusión de galerías o mediante los numerosos escalonamientos de puertas y
ventanas. Los cruceros se realizarán en forma de capillas laterales o entendidos
como una nave que atraviesa el cuerpo de la iglesia. Las fachadas y las torres
tendrán asimismo un rico desarrollo. Pero la iglesia románica no será solo un
edificio, sino que para el hombre románico representa todo un símbolo. La fusión
entre lo religioso, lo social y lo simbólico hará difícil distinguir en un
edificio románico cuáles son las exigencias técnicas y funcionales de las
propiamente simbólicas. (Articulo enviado por:
Felipe Vergara Lucero-
bodyarquipro@yahoo.com) Fuente:
es.humanidades.arte. Autor: Cayetano Lupena |