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La Ciudad de Azua: el dilema del patrimonio. La fundación
de esta ciudad se remonta a la primera década del siglo XVI, durante el periodo
de gobierno de Fray Nicolás de Ovando. Algunas de sus primeras construcciones
se realizan en material duradero (piedra, tapia) para el uso de iglesias y
conventos, así como para el representante del gobierno y los almacenes de
mercancías. La vivienda y otras funciones se realizan en materiales ligeros
(madera y fibras vegetales) sin duda como síntesis de la Casa Española y los
materiales y formas indígenas. El primer asentamiento desaparece en 1751 debido
a un terremoto y se decide el traslado de la ciudad a su emplazamiento actual,
conservando el lugar de origen de la denominación de Pueblo Viejo. Hoy esta
zona presenta arquitecturas únicas en su genero de carácter popular,
rural-vernácula. El asiento republicano de la ciudad de Azua y su trazado
urbano, no respetaron las antiguas construcciones coloniales de ciudad, ni
mucho menos las fundaciones de las viviendas de ese periodo. Las nuevas vías
mutilaron los restos arqueológicos del Gran Monasterio de las Mercedes del cual
existen aun varias secciones de muros y contrafuertes.
Durante el siglo XIX la madera es el exponente fundamental de la arquitectura
urbana, cubierta primero de fibras vegetales y luego por planchas de zinc liso
o acanalado; apareciendo a final del siglo y a inicios del XX sólidas
construcciones de mampostería de cal y canto. La aparición de rasgos
estilísticos como el anglo-antillano, Georgiano, Victoriano, Neoclásico o
Palladiano, el Art-Nouveau, el Art-Deco y el Modernista; estos últimos
realizados casi siempre en muros de bloques o de hormigón armado, permitiendo
ahora el edificio de dos o mas niveles por su resistencia de sismos y huracanes
hasta llegar a los modernos esquemas de la arquitectura del pasado siglo. Las
calles de Azua conservan esa estrechez de los asentamientos rurales, sus casa
anglo- antillanas ubicadas en las aceras hablan de un pasado glorioso que
compite con la insípida actualidad de las construcciones de hormigón
rudimentarias, pero la modernidad parece imponérsele a la fuerza, muchas de
estas casa patrimoniales exhiben en su fachada un SE VENDE muy elocuente: Sin
políticas estatales de rescate del patrimonio publico no se puede exigir mas de
los propietarios que no sea vender su legendaria propiedad al mejor postor,
para con la renumeración económica satisfacer sus necesidades mas elementales,
pues en la mayoría de los casos estas personas son de muy escasos recursos.Este
fenómeno se repite en cada ciudad y en la mayoria de las ciudades
latinoamericanas que tienen un pasado cuyo mejor testigo son estas
edificaciones,como vemos, parece que nuestros problemas son comunes.
FUENTES: Revista HABITAT. Autor: Geraldo
Antonio Fernandez Liranzo
Universidad Autónoma de Santo Domingo |