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Comercio y Abasto. La
expansión de la habitalidad comercial encontró en la ideología liberal
porfirista la forma más directa de enlazarse al sistema económico nacional a
través de su limitado mercado interno, de la emergente red ferroviaria que para
entonces contaba con algunos troncales a su paso y con la consolidación y
reacomodo del capital extranjero, el comercio, entonces, continuo
desarrollándose y creciendo en manos de extranjeros. El largo período de paz
porfiriana y la política favorable a la inversión extranjera acrecentaron esas
condiciones para que los capitales norteamericanos y europeos incursionaran y
controlaran monopolicamente los principales campos comerciales, hasta dominarlos
a través de las principales empresas dedicadas a diversas actividades de sus
diferentes ramas. Las edificaciones que para el caso requirió este genero se
vieron suplidas en el tiempo, bien por que sus propietarios deseaban tener más
impacto en la población o bien por que habían tenido tanto éxito que el espacio
actual ya no satisfacía sus expectativas de tal forma que los espacios aun
construidos ex profeso también sé refuncionalizaron rápidamente, pero en el
sentido de la restitución. En esa dirección, los estilos arquitectónicos se
verán casi como simples accidentes temporales que acompañan a la obra en el
tiempo, pues cambiarían también al modificarse el espacio edificado. Las modas
estilísticas serán entonces como modas de la alta confección; cambiarían según
la temporada, la moda y el modisto. Así la especialidad del comercio,
principalmente de artículos extranjeros manifestara por circunstancias diversas
las que en Europa especialmente Francia, esté dominando el campo de la
Arquitectura, de la Ingeniería y los estilos expresados en ellas iran ligados
irremediablemente al bogaje cultural de quienes la proyectan y, sobre todo, a la
idea de país a la que se aspira.
Las ideas estéticas en la arquitectura, así como en muchas otras en las demás
esferas del conocimiento, estarán entonces subsumidas al eclecticismo. Pero un
eclecticismo que, en un principio, exige un amplio conocimiento de una gran
cantidad de estilos con sus respectivos cánones compositivos, mismos que
conforman toda una gama de donde los compositores seleccionan lo mejor según el
cometido del edificio, incluyendo desde luego los sistemas constructivos y
materiales más modernos para su concreción. El importante comercio de la Ciudad
de México generaría una nueva concepción arquitectónico-urbanística que, sin
duda encontraría su correlato en la aparición de las tiendas departamentales tal
como se construían en Europa, especialmente las ubicadas en las principales
arterias o en las avenidas monumentales. En este sentido, el comercio
especializado de ropa de la Ciudad de México fue el que tuvo mayor auge, sobre
todo el proveniente de Francia, contándose con el rededor de 27 almacenes
grandes y medianos para esas fechas. En la especialidad en la venta de artículos
de ferretería la Casa Boker fue sin duda, la más famosa de su tiempo y su
genero. (Articulo enviado por: Julio César Pérez
Guzmán,
esstigma@hotmail.com) |