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Ecourbanismo; Biocenosis y biotopo.
Idealmente, la ciudad debería ser considerada como un ECOSISTEMA en el que la
comunidad de seres vivos que en ella habita y su entorno funcionan como una
unidad ecológica equilibrada. Un ecosistema es la combinación de una Biocenosis,
es decir, una comunidad de diversas especies interrelacionadas entre si y con su
entorno y un biotopo, el soporte físico en el que habita tal ciudad. Por lo
general, las biocenosis urbanas, las comunidades predominantemente humanas que
habitan en los biotopos urbanos no han sido deliberadamente proyectadas, sino
que al igual otros ecosistemas, se desarrollan espontáneamente. Sin embargo, la
ciudad se distingue de otros ecosistemas, entre otras cosas, en que su soporte
físico (el biotopo) es en gran medida, producto de la actividad humana. Los
arquitectos, urbanistas y otros expertos suelen influir en el diseño de los
biotopos urbanos, y esta influencia ha tenido ocasional hacia el control
absoluto.
Durante muchos siglos, los tejidos urbanos fueron (y muchos aun lo son)
configurados orgánicamente por sus propios habitantes. En los procesos
tradicionales de crecimiento urbano, los biotopos urbanos se construyen, así por
definición, para satisfacer las necesidades y deseos inmediatos de sus
habitantes humanos. Por el contrario, muchos habitats humanos proyectados por
arquitectos, urbanistas y otros expertos no han conseguido satisfacer las
necesidades y deseos de los habitantes a los que están destinados, los cuales se
lamentan de que en el proceso de diseño no se haya tenido en cuenta (o al menos
no suficientemente) sus verdaderos intereses, necesidades y preferencias. Tal
percepción conduce, a un sentido de desapego y de desarraigo, a una falta de
identificación con el medio urbano. Difícilmente un hábitat urbano puede
funcionar como un ecosistema equilibrado bajo unas condiciones tan
desfavorables. |