|
Oriente, con centro en Bizancio. La caída del Imperio de
Occidente (año 476) echa sobre Bizancio la herencia espiritual de Roma y
acrecienta su importancia como poder político y artístico, que le llegará a su
cúspide con el glorioso Justiniano. Pero la situación geográfica de Bizancio, en
las puertas de Asia; su alejamiento de las fuentes latinas y el contacto
estrecho y continuo con los reinos de oriente, influyen sobre ella en forma que
si, por una parte, mantiene su título de hija y continuadora de la cultura
clásica, por otra, Bizancio ofrece los rasgos de una monarquía exótica,
teocrática y despótica; fastuosa y bárbara, cuyas costumbres, gustos y
estructuras pertenecen más al mundo asiático que al grecolatino, lo cual se
refleja en su arte.
ARQUITECTURA: Está inspirada en las
arquitecturas de los países con que Bizancio estuvo más en contacto o que
formaban parte de su misma tradición histórica y cultural. Por eso en sus
construcciones encontraremos elementos tomados de los romanos, de los griegos,
de Siria o de Persia, combinados con otros de su propia invención. Entre los más
importantes tenemos:la cúpula, las trompas y pechinas, la bóveda, el arco, los
contrafuertes, las columnas y las torres. La construcción más importante de la
arquitectura bizantina es la Iglesia.
PINTURA: Presenta dos modalidades muy
interesantes: la mural, destinada a la decoración del interior del templo; y la
de caballete, que produce pequeñas piezas sobre tablas de madera, llamadas
Iconos, es decir, imágenes. La primera se pintaba al óleo o al temple, y eran
grandes composiciones de tema religioso, con un carácter simbólico que agradaba
mucho a la mentalidad abstracta del oriental. En los grandes espacios formados
por bóvedas y cúpulas se representaban escenas alegóricas en las que entraban la
Virgen o el Cristo: la Resurrección, el Juicio Final, la Gloria, etc.
LOS MOSAICOS: No es posible hablar del arte
mural bizantino sin referirnos a una de sus más hermosas creaciones: el mosaico.
Consistía en la composición de grandes escenas, generalmente religiosas, pero no
pintadas sino hechas con pequeñas piezas de cerámica o de mármol de colores
(llamadas teselas), que se iban pegando a una base debidamente preparada, sobre
la que se había hecho el dibujo previo de las figuras que se querían
representar. La gran diversidad de colores y matices de estas teselas permitía
dar a las figuras todos los efectos de la pintura, en lo que se refiere a
tonalidades, sombras, formas, etc.
ESCULTURA: En los primeros tiempos, la
escultura bizantina es una prolongación del arte helenístico que produce
retratos de gran vigor. Pero después de la revolución de los iconoclastas, que
acabaron con todas las imágenes religiosas de bulto y prohibieron el culto de
las mismas, la escultura perdió importancia y quedó reducida a las artes menores
del marfil, el esmalte, el bronce y el oro, materiales en los que se trabaja el
bajo relieve con gran maestría. (Articulo enviado por:
Lluvia Velandia,
lluviadelv@hotmail.com) |