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En otras ocasiones, sobre todo en climas más secos, de un
modo natural los árboles se hallan más separados o algo dispersos, por lo que no
llegan a entrecruzar sus copas y, en consecuencia, el sotobosque es más luminoso
dando lugar a los llamados bosques abiertos o arboledas (open forests, woodlands).
Los bosques constituyen un tipo natural de la vegetación terrestre extendida por
todos los continentes con la sola excepción de las zonas áridas y de las muy
frías o polares que están ocupadas por semidesiertos y desiertos. En general,
representan la etapa madura, estable o clímax, en la sucesión ecológica (series
de vegetación), y son muy variables en su aspecto, hábitat y composición
florística. La extensión de los bosques naturales se ha reducido notablemente en
toda la Tierra, debido a las actividades humanas, sobre todo por la utilización
agrícola y ganadera de los territorios, así como por el empleo del recurso
forestal para la obtención de madera y carbón vegetal. Los bosques de la Tierra
se han tratado de sistematizar por diversos autores atendiendo a criterios
morfológicos, sucesionales, florísticos, ecológicos, fitosociológicos, etc.
Por su interés sintético se enumeran algunas clasificaciones
más útiles. Sistematizaciones morfológicas: Por el tamaño que adquieren los
bosques cuando alcanzan su madurez, en relación con los biotipos de los árboles
maduros correspondientes al estrato arbóreo superior o dosel común en el que las
copas se entrelazan [y no el tamaño de los árboles predominantes o emergentes],
puede distinguirse entre: megabosques (> 50 m, con megafanerófitos), macro
bosques (22-50 m, con macrofanerófitos), mezo bosques (10-22 m, con
mesofanerófitos) y micro bosques (< 10 m, con microfanerófitos). (Articulo enviado por:
Fuente anónima) |