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El Factor que dio origen al tejido urbano es un grande y
abundante manantial que originalmente llevó el nombre de ojos, de la ciudad hoy
en día monumento a los fundadores de Monterrey. En el año de 1649 .el tejido
urbano aumentaba muy lentamente, la ciudad estaba formada por unos 101 jacales
de rama y lodo. En 1626 Monterrey ya contaba con un convento llamado de San
Francisco, iglesia, cementerio, torre de campana. En 1775 la ciudad contaba con
285 vecinos, en 1890 en 100 manzanas sumaban cuarenta mil habitantes abastecidos
por 3 tiendas de abarrotes, una farmacia, una ferretería y varias panaderías y
carnicerías señaladas por banderas rojas que izaban a sus puertas. Más tarde 75
años después se convierte en la tercera ciudad en población, después de México y
Guadalajara; con casi un millón de habitantes fue el primer centro industrial de
México. El academicismo como lenguaje arquitectónico de vanguardia -feneció muy
lentamente en la década de, 1920 (es decir, en los años que siguieron a la
Revolución mexicana) por varias circunstancias ligadas entre sí que
aparentemente no tuvieron relación directa con el factor económico, que es
tradicionalmente el factor que decir de los rumbos de cultura. Los arquitectos,
maestros, de obra o ingenieros que dominaban la construcción en la ciudad
durante las tres décadas anteriores habían muerto como Lorenzo Ginesi (1909) o
Alfred Giles (1920)-- o eran ya viejos como Francisco Beltrán. Por otra parte,
el campo constructivo comenzaba a ser dominado por los ingenieros, quienes tal
vez no tenían la habilidad estética que supuestamente es propia de los
arquitectos, pero en cambio poseían conocimientos técnicos que aplicaban más
fácilmente en la obra moderna. Esto fue causa ya la vez efecto de la aparición
de nuevos métodos constructivos con nuevos materiales (block de cemento, losas
de concreto armado, cálculos estructurales complejos, etc.) Fue entonces cuando
otros lenguajes arquitectónicos más actualizados arribaron a la ciudad
instalándose sobre todo como actos de apropiación de modas con nuevos
profesionistas formados en las ideologías de Europa, Estados Unidos y la Ciudad
de México.
El esquema en planta -consistía básicamente en una composición ortogonal de
piezas -de dimensión semejante interconectada entre sí formando una o dos
hileras articuladas por un eje. (Pasillo distribuidor). Esta composición, que
denota un grado de funcionalidad muy acabado; se complementaba con un patio
lateral, un traspatio ya veces hasta un huerto. Cuando la forma y dimensión del
terreno lo permitía, la casa se organizaba alrededor de un patio central, aunque
esto fue menos frecuente. Quizá la evolución más notable que experimentó parte
de la vivienda regiomontana durante las primeras, tres décadas del siglo XX fue
la adición de una segunda planta a la estructura original metamorfosis
parcialmente derivada del periodo de auge sucedido en los años del cambio de
siglo. Efectivamente, aún es posible observar algunas residencias que exhiben su
año de terminación entre 1910 y 1925 donde es evidente que esos años indican en
algunos casos la remodelación de una construcción más antigua a la que se le
agregó un segundo piso, entre otras cosas. Esto, desde luego, no significa la
inexistencia del esquema con anterioridad, pues ya desde mediados del siglo XIX,
por lo menos, se construía obra en dos plantas (recuérdese la desaparecida casa
de Santiago Vidaurri). No obstante este fenómeno, aún la gran mayoría de la
producción arquitectónica habitacional era un solo nivel, y se seguía ejecutando
con los materiales tradicionales: muros hechos con grandes bloques de sillar;
entrepisos con el sistema de vigas tablas de madera, y techos con el mismo
sistema además de una capa de tierra amarilla, a modo de consolidante y aislante
térmico. (Articulo enviado por:
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