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Muros y cercas. Las murallas, cercas o muros son tan viejos como la
humanidad misma. Los encontramos en Babilonia y en otras antiguas
civilizaciones. Cuando remontamos en el tiempo y revisamos en la Biblia
encontramos las murallas de Jericó, una ciudad cananea, las cuales, fueron
derribadas por los Hebreos al ritmo del sonar de las trompetas. Tomaron por
asalto la ciudad y masacraron a sus habitantes, aquí se observa la lucha entre
un pueblo sedentario, agricultor y ganadero que es tomado por asalto por un
grupo de pastores nómadas y que andan en las búsquedas de otro sistema de vida,
esto lo podemos ver con más detalle en (Josué 6-20-21), aunque algunos
estudiosos afirman que es muy posible que no se dio ninguna matanza y saqueo.
Sin embargo, esto mismo lo vemos más adelante sobre todo en la Edad Media, donde
los bárbaros ponían a temblar a los pueblos establecidos, y así encontramos
muros y más muros en el desarrollo de la historia de la humanidad. Encontramos
La Muralla China, la cual, es tan grande que es la única construcción hecha por
el hombre que puede ser vista desde el espacio. Los chinos a pesar de que tienen
murallas naturales como son los bosques siberianos, el Himalaya, los desiertos
asiáticos y el Océano Pacifico por otro lado, con el tiempo, se vieron en la
necesidad de construir una muralla para protegerse de las invasiones, en tiempos
pasados. En la Edad Media, los europeos construyeron las ciudades amuralladas
para tener así una defensa de las invasiones por algunos pueblos. Encontramos
restos de esas murallas en París, Roma y en tantas otras metrópolis, ciudades y
pueblos del viejo continente.
Después de la Segunda Guerra mundial se comenzó a construir El Muro de Berlín,
en el año 1961. Tenía 47 kilómetros de longitud por 4 metros de alto, el cual,
fue destruido en 1989, y en 1991 la URSS, dejó de existir; fue el fin de los
regímenes comunistas en Europa Oriental.. Muchas veces, vimos cómo algunas
personas trataban de escapar de los países del Este y a todo riesgo atravesaban
ese
muro, buscando la libertad y otro tipo de vida.
Sin embargo, algunos, pensaban que del otro lado todo era perfecto y soñado. Sin
dudas, hubo progreso en la ciencia, sobre todo, en los vuelos espaciales, en las
ciencias y en otras especialidades... pero fue un régimen que no aceptó las
disidencias. Hoy, ya no está el muro y los países del Este tratan de encontrar
su camino en lo social, político y en las búsquedas de ellos mismos. Un muro que
por su contenido de lo sagrado, llama la atención es el Muro de los Lamentos, o
Muro Occidental, en Jerusalén. Lugar donde los judíos creyentes o no creyentes
van a pedir, a orar, o visitar, son los restos del templo de Salomón, destruidos
por los romanos en el año 70 d.C. Muro lleno de historia y que encierra toda la
tradición del pueblo judío. Pero, actualmente, se construye otro muro que tiene
las intenciones de separar el mundo judío del árabe, o mejor dicho del pueblo
palestino. Cuando el hombre separa es por temor a ser atacado o cree de ésta
manera situar a los otros al margen de un problema determinado, sea de orden
económico, cultural, religioso o político, y piensa que así estará a salvo y es
todo lo contrario, la separación con el muro, el conflicto, lo agrava más. Hay
muros o alambradas entre España y el África, para separar los africanos que
tratan de llegar a la Península Ibérica en busca de trabajo y de una vida mejor.
Hoy, todo esto de la pasada colonización, ha repercutido a través de los años, y
actualmente, es el resultado, de lo que se llevó acabo por los países europeos
(Siglo XV-XIX), modificando y violentando su historia, destruyendo sus
costumbres y usos, sobre todo en el continente africano y América durante la
conquista.
Hoy en nuestra América, y para ser más preciso en la frontera de México y los
Estados Unidos se construye otro muro, llamado Muro de la vergüenza, y a pesar
que ya tienen muros naturales como lo son el Río Bravo y el paisaje agreste con
temperaturas muy altas, se trata de evitar que los mexicanos lleguen a Estados
Unidos, o mejor dicho para que los mexicanos pisen tierras que hace años les
perteneció como lo son California que fue territorio mexicano hace muchos años
atrás. Los Aztecas construyeron su imperio en un ambiente de ciénagas, pantanos,
asimismo de esa manera, se protegían, convirtiéndose así, en un gran poderío
entre otros pueblos aborígenes que vivían en mesoamérica. Fue un gran imperio
que se convirtió en opresor de otras poblaciones más pequeñas. Lo mismo se puede
decir de los venecianos que construyeron la ciudad de Venecia, construida sobre
pilotes a partir del siglo VI, en el Mar Adriático y utilizaron el agua como un
muro contra los posibles invasores; y de ese modo, llegaron a dominar el Mar
mediterráneo y el Adriático y tener un gran comercio con el Oriente debido a su
gran poderío de naves. Los pueblos siempre han construido muros. Aquí en
Venezuela, a medida que hay mayor inseguridad, las personas han levantado
grandes muros ocultando así sus casas... y a veces se llegan a colocar cercas
eléctricas, guardianes, perros y cámaras de videos y los muros los encontramos
desde las clases sociales ricas hasta las más pobres. Hay muros y cercas de
todos los tipos, formas y colores, los hay lisos, de hierro, de cerámica, de
lajas o de piedras, lo importante es protegerse. Es una nueva Edad Media, en la
cual, el hombre se encierra para proteger su vida, su familia y pertenencias.
Ojalá, aparezca un nuevo renacimiento donde nos orientemos a valorar lo humano y
que el miedo de la inseguridad desaparezca y se pueda vivir con más seguridad,
paz y tranquilidad.
Pero hay otros muros que no son de piedras, ni tienen electricidad. Es el muro
de la ausencia de comunicación, en el cual, la persona vive en su mundo en el
mutismo total, se encierra en el trabajo y el estrés lo lleva a vivir solamente
para él mismo. Es el muro que se llega a crear en algunas parejas, que a pesar
que conviven ya el amor y la comunicación ha desaparecido, duermen en alcobas
diferentes y el amor se ha perdido, viven juntos pero no se comunican, ni saben
qué hacen, no conocen ni las alegrías y tristeza del otro, y a veces, el
silencio y las angustias conviven con ellos. Encontramos en los grupos
familiares grandes muros de la incomunicación. Muros entre padres e hijos que no
permite el amor y la amistad. Madres que odian a sus hijos e hijos que detestan
a sus padres. Sin embargo, a pesar que hay tantos tipos de muros y de murallas,
ojalá un día podamos vivir sin muros físicos y sin muros imaginarios creados por
nuestra imaginación y que los conflictos que los separan terminen, esperando que
caigan todas las barreras, para así, lograr la paz plena que es el sueño de
todas las personas. No obstante, habrá algunos que seguirán viviendo en el muro
del silencio, mientras que otros buscaran las esperanzas, la comunicación y el
amor, los cuales, no separan ni dividen a nadie, y que por lo contrario sirven
para unir a los pueblos, sobre todo a las familias, claro está, dentro de la
ética que rige toda sociedad. Autor oficial del articulo:
Esteban Ramon Castillo Victorac <estebancastil26@hotmail.com>
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