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La arquitectura; Condicionantes y Factores.
Las posibilidades de la arquitectura no alcanzan a cambiarlo todo: pero tampoco
es factible dejarlo todo tal como esta; al alumbrar un fuego, nuestros
antepasados prehistóricos cambiaron el mundo. Por consiguiente la arquitectura
comporta ambas cosas: acatamiento y cambio. La mente emprendedora se enfrenta a
una doble cuestión: ¿que debe uno cambiar? ¿ Y que es lo que hay que dejar tal
como esta?. Al abordar esta cuestión, la arquitectura deviene en filosofía;
tiene que ver con el modo como funciona el mundo, y con cual ha de ser nuestra
respuesta. No existe una única respuesta, correcta, sino una combinación de duda
y afirmación. Las diversas condiciones del entorno pueden clasificarse de varias
maneras; a continuación se expone una de esas maneras, que nos parece oportuna
para analizar la arquitectura. En términos generales, al hacer arquitectura se
tiene que tratar con todas o parte de ellas que actúan como factores
extrínsecos:
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El terreno: con su tierra, árboles; su estabilidad o su inestabilidad;
sus cambios de nivel; su humedad; su planeidad o sus irregularidades.
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La gravedad: con su verticalidad constante.
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El clima: el sol, las brisas, la lluvia, el viento, nieve, en fin todas
las condiciones climáticas.
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Los materiales disponibles para la construcción: piedra, arcilla, madera, acero,
vidrio, plástico, hormigón, aluminio.
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Las necesidades o funciones corporales de las personas, y tal vez de otras
criaturas, en cuanto al calor, seguridad, aire, alimentos.
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El comportamiento; tanto individual como en grupos; las pautas sociales y las
estructuras políticas;
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Otras obras arquitectónicas ( otros edificios, lugares ) ya existentes;
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Requerimientos pragmáticos: el espacio necesario para desarrollar distintas
actividades;
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El pasado; la historia , las tradiciones;
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El futuro: visiones utópicas o apocalípticas.
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Los procesos propios de la duración: el cambio, desgaste, el deterioro, la
erosión, etc.
Frente a algunas o la totalidad de estas condiciones, el proyectista puede
adoptar actitudes diferentes, en atención a las circunstancias particulares de
cada caso; por ejemplo: crear una protección contra el viento frió o aprovechar
las ventajas de una brisa refrescante; intentar controlar las pautas del
comportamiento , o de admitir sus contribuciones a la identidad de los lugares;
tallar los materiales , o aceptar su aspecto natural, o los acabados adquiridos
en los procesos de obtención; luchar contra los efectos del tiempo, o prever el
desgaste, prever las necesidades y funciones corporales, o desecharlas por
indignas de consideración arquitectónica; aceptar la estatura humana como base
de la escala, de proporciones hermética, que no tenga ninguna referencia fuera
de si misma; seguir los precedentes históricos, o buscar lo nuevo, creando un
fruto diferente del pasado. Cualquier obra de arquitectura ( por ejemplo un
edificio , un jardín, una ciudad, un campo de juego, etc. ) esta inspirado por,
y por lo tanto expresa actitudes. Si un arquitecto trata de controlar el
comportamiento de la gente en la forma del edificio, delatara esta voluntad. Si
lo que quiere el arquitecto es refrescar el interior de una casa mediante las
brisas naturales, esta pretensión también afectar a la forma del edificio.
Las obras de arquitectura combinan la aceptación de algunos aspectos con el
cambio de otros. sin embargo no existe una regla general que dictamine que
aspectos hay que aceptar y cuales son los que es preciso cambiar o controlar.
Buena parte de los grandes debates sobre la arquitectura, tanto del pasado como
actuales, parten de esta incertidumbre fundamental: ¿deben los arquitectos
seguir la tradición o por el contrario, han de pugnar por la novedad y
originalidad ? ¿ Deben usarse los materiales en el estado en que se encontraron,
o tiene que ser sometidos a procesos de fabricación que alteren sus
características naturales ? ¿ Deben los arquitectos dictaminar la distribución
de los lugares en los que vive la gente ? o bien, por el contrario, ¿ deben las
ciudades crecer orgánicamente , sin un plan director que regule su crecimiento
?. Como es natural, las respuestas a todas esas preguntas y a muchas otras de
similar dificultas son diferentes. La mente de Arquitecto combina cambio y
acatamiento en diversos grados. En ciertas obras de arquitectura domina la
actitud de cambio y control; en otras, en cambio prevalece la aceptación y la
receptividad. |