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Protagonistas en la construcción de la ciudad.
De cara a la elaboración del planeamiento que necesite un municipio
determinado es preciso considerar quienes son los organismos y personas que
tienen protagonismo en la construcción de la ciudad y ello, tanto por las
responsabilidades que ostentan en razón de las competencias y obligaciones que
dimanan de sus función, como por el poder real que ejerce a través del ejercicio
de sus actuaciones. Ante todo debe entenderse y conocerse el funcionamiento que
se deriva, en materia de urbanismo, de la situación administrativa, normativa y
competencial. El urbanismo es competencia plena de las autonomías y la
legislación urbanística solo se regula a nivel central en los aspectos que se
refieren a la propiedad con objeto de garantizar una igualdad. Pero la
responsabilidad y competencia última respecto del planeamiento es autonómica. Y
son los ayuntamientos los que tienen la responsabilidad de ordenar
urbanisticamente su municipio. El papel del ayuntamiento es capital respecto del
planeamiento municipal en todos sus estadios ya que, en efecto, es el quien debe
asumir la elaboración del planeamiento de su termino municipal y quien lo ha de
aprobar inicial y provisionalmente, sometiéndolo a la aprobación definitiva de
la comunidad autónoma.
Esta ejerce a su vez, un papel coordinador respecto del planeamiento urbano y
vigila garantiza el cumplimiento de la normativa urbanística vigente. Asimismo,
el ayuntamiento es el responsable de la aprobación de los instrumentos que
desarrollen el planeamiento a nivel municipal, si bien la elaboración de los
mismo puede ser hecha, según los casos, directamente por el ayuntamiento, en
colaboración con entidades publicas o privadas, o bien redactada directamente
por estas. En todo caos el papel del ayuntamiento es fundamental y tiene la
responsabilidad completa de su ordenación y desarrollo urbanístico. Para la
práctica de esta competencia los ayuntamientos necesitan disponer de unos medios
económicos, administrativos y técnicos en consonancia a las actividades
urbanísticas a ejercer. Conviene poner de relieve el papel del ciudadano en el
proceso de construcción de la ciudad (desde la ordenación del conjunto municipal
en el planeamiento general hasta la urbanización y edificación) ya que, si bien
la responsabilidad corresponde ante todo al ayuntamiento, es de suma importancia
que el ciudadano se integre a todas las fases del proceso.
Solo así podrá garantizarse una aceptable interpretación de la realidad en la
elaboración de los planes y proyectos, un entendimiento suficiente de las
consecuencias que para cada ciudadano tendrá la ordenación adoptada y, en
consecuencia, una aceptación de los beneficios y las obligaciones de esa
ordenación comporte. En este mismo orden de las cosas conviene reflexionar sobre
el papel del profesional en urbanismo, puesto que su actitud y capacidad puede
incluir grandemente en el planeamiento urbano. El profesional que elabora,
informa, interpreta y controla la ordenación urbanística debe asumir
esencialmente su papel de asesor de las personas y organismos que han de tomar
las decisiones oportunas. En el caso del planeamiento, ese debe ser realizado
por y par la colectividad municipal y el papel del profesional es el de ir
asesorando sobre las consecuencias que las posibles soluciones pueden suponer
para el conjunto de territorio de sus ciudadanos, para el ayuntamiento y para
distintos sectores de la población.
Medidas para tomar un cuenta un planeamiento urbano actual. Como síntesis de
las ideas expuestas de modo general conviene reiterar que el planeamiento urbano
debe tratar de ser:
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Un planeamiento que sea consciente del marco de incertidumbre y atento al
carácter variable y, a menudo, recurrente, de los problemas urbanos así como de
las tendencias, prioridades y modos de atender a esos problemas.
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Un planeamiento que interprete la realidad y as experiencias históricas,
considerando que la experiencia es garantía del progreso.
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Un planeamiento preocupado por dotarse de un impulso teórico creador y
ordenador.
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Un planeamiento que refleje el principio de solidaridad como fin para lograr un
equilibrio social, económico y territorial, por encima de intereses individuales
o coyunturales.
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Un planeamiento expresado de forma clara y fácil de interpretar.
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Un planeamiento que pueda ser llevado a la práctica y, en consecuencia,
preparado para la gestión en las diversas circunstancias previsibles.
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Un planeamiento preparado para ser desarrollado y ejecutado con agilidad y
pensado para poner en práctica actuaciones estratégicas que sea claves en orden
a lograr los objetivos planteados.
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