|
El estado dinámico del ecosistema y el medio
edificado a lo largo del tiempo. Una vez descritos el concepto y los
componentes del ecosistema, hay que pasar a considerar la integración de estos a
lo largo del tiempo. Se sostiene qué el medio ambiente es un estado dinámico y
que, por consiguiente, esta en un estado de continuo movimiento. Se deduce que
en todos los ambientes edificados existe un estado de interacción dinámico y en
continuo cambio entre la gente y los sistemas edificados; entre los sistemas
edificados y sus infraestructuras; entre estas infraestructuras y los
ecosistemas del entorno edificado; y entre estos ecosistemas y otros ecosistemas
de la biosfera. Desde el punto de vista arquitectónica, no cabe considerar el
medio edificado como un sistema estático e inmutable, en el que se producen unas
acciones insignificantes o invariables con los sistemas ecológicos. Cada vez que
un sistema edificado entra en acción, va a ser sujeto de interacciones con el
medio ambiente a todo lo largo de su vida física. En un planeamiento ecológico
del proyecto, el arquitecto necesita predecir y verificar toda la gama de
interacciones y consecuencias del proyecto, no solo antes de su construcción,
sino durante su funcionamiento y uso.
Las consecuencias ecológicas de un sistema edificado durante su periodo
operativo y de uso exceden, en mucho a las consecuencias derivadas de su
realización inicial ( a través de su elevado consumo de energía y de sus
emisiones de desperdicio y otras descargas ). Por lo tanto, el proyecto
ecológico debe incluir un planteamiento holista y global de la gestión de los
recursos energéticos y materiales de los elementos edificados. A este fin , es
conveniente considerar conceptualmente cada sistema edificado como un sistema
proyectado que tiene su propio modelo de ciclo de vida. Tradicionalmente, el
arquitecto ha sido responsable del ensamblaje de los materiales en obra, de la
construcción de la edificación y, en ocasiones, del mantenimiento y renovación
de los edificios una vez terminado. Sin embargo, un planeamiento verdaderamente
ecológico requiere que el arquitecto no se limite solo a asumir sus responsables
tradicionales, sino también las derivadas de las interacciones entre el sistema
proyectado y su medio ambiente a lo largo del ciclo vital físico de la
construcción. |