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Para ello, se ha escogido un espacio público en Barcelona, la
Rambla, por poseer la condición de concentrar en sí misma, un fuerte flujo de
movimiento dado por la inmensa variabilidad de elementos que en ella se
encuentra. En esta oportunidad se presta atención básicamente a dos áreas
temáticas, para la definición de espacio público. La primera, apoyada sobre la
base de conocimientos básicos de la física y de los fenómenos que estudia en el
espacio, para referirnos con propiedad a conceptos tales como gravitación,
repulsión, peso, masa, energía y distancia, entre otros. a segunda, se referirá
a las formas de percepción del espacio desde la mirada de las personas. Aquí se
analizará la postura de algunos autores como Arheim, Rapoport y Bailly para
comprender mejor esta idea de espacio público como conformación dinámica de
fuerzas.
ESPACIO DINAMIZADO. La física entre sus premisas, define el movimiento
como el desplazamiento de un objeto producido por una fuerza de empuje o
atracción gravitacional producido por otro y a su vez, la magnitud de dicha
fuerza, como dependiente de la masa de los objetos. (Mook, 1993). En un espacio
público sucede algo similar. Aún cuando las experiencias de la física son
determinadas en espacios vacíos ausentes de otras fuerzas desviatorias, en el
espacio urbano encontramos un fenómeno similar cuando nos referimos a la masa de
los edificios y su presencia, la cual produce una fuerza de atracción o un
empuje o repulsión, en relación a la percepción de las personas que habitan
dicho lugar. Tampoco estos fenómenos de la física son aplicables a las personas.
La acción humana es producida en su forma más pura por una única sola gran
fuerza: la fuerza de voluntad, como un gran motor que no se detiene, pero que
puede llegar a ser estimulado por fuerzas externas del campo espacial donde nos
encontremos y producir en nosotros la necesidad de movernos. Los actos de las
personas son una respuesta a una cantidad inimaginable de situaciones dinámicas
externas, que se manifiestan en diferentes direcciones y a pesar de su
naturaleza desigual, las percibimos, muchas veces en forma inconsciente, con
nuestros sentidos. Esas fuerzas pueden ir desde la existencia de un mercado, la
presencia de calor en una zona, la existencia de un semáforo o de una carretera,
hasta la existencia de fuentes informáticas, luminosas y sonoras, entre otras.
(Enviado por: Claudia Lopez / Uwe Kramp) |