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Identificar criterios
ecológicos; proyectos Arquitectónicos. En la confección de una
estructura es preciso considerar los siguientes factores:
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Una estructura para el proyecto ecológico debe incluir los siguientes
componentes: el sistema proyectado (nuestro sistema en estudio o a estudiar), el
medio ambiente del sistema proyectado (el cual incluye los ecosistemas y
recursos de la Tierra) y cualquier interacción entre el sistema proyectado y su
medio ambiente.
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Todo sistema proyectado tiene una composición y una forma física determinadas y
su propio conjunto de funciones operativas, todos los cuales se relacionan
reciproca, espacial y sistemáticamente con su medio ambiente a lo largo del
tiempo,
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Como sucede en un organismo vivo, el sistema proyectado requiere a su medio
ambiente productos energéticos y materiales. Por consiguiente, es útil disponer
de un modelo capaz de estructurar las interacciones entre un sistema proyectado
y el entorno ecológico en función de esos intercambios, porque ese modelo nos va
a obligar, primero, a determinar la actividad interna que se desarrolla dentro
del sistema y segundo, a medir la dependencia del sistema proyectado respecto a
su entorno ecológico desde el punto de vista de la energía y la materia que le
son extraídas y devueltas como resultado de la actividad interna.
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También necesitamos examinar el medio edificado dentro del contexto espacial de
los ecosistemas donde tienen lugar sus actividades, para poder identificar las
consecuencias que derivan de esas actividades sobre los ecosistemas.
Ahora ya podemos organizar explícitamente esas relaciones entre los ecosistemas
y el medio edificado en una estructura de conjuntos de interacciones (impactos
vis-a-vis) entre el medio edificado y el medio ecológico, esas interacciones son
comparables al concepto de sistema abierto. Basándonos en los rangos arriba
citados, las interacciones pueden ser clasificadas en cuatro grupos generales:
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Las interdependencias externas del sistema proyectado (sus relaciones externas o
ambientales).
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Las interdependencias internas del sistema proyectado (sus relaciones internas).
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Los trasvases de energía y materia del exterior al interior del medio edificado
(sus recursos, inputs).
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Los trasvases de energía y materia del interior al exterior del medio edificado
(sus productos, outputs).
Conviene observar aquí que esos cuatro grupos de interacciones se corresponden
con nuestra anterior descripción de los puntos de transferencia y con las
dependencias que la arquitectura impone a los ecosistemas y recursos de la
Tierra. En todo enfoque ecológico del proyecto, es necesario considerar
simultáneamente esos cuatro aspectos, así como también las interrelaciones de
uno con otros.
Consecuencias. Esencialmente, el proyecto ecológico supone un planteamiento
proyectual previsor. Como tal. Ha de ser crítico respecto a sus influencias
sobre los ecosistemas y recursos de la Tierra, y sensible a sus limitaciones y
oportunidades. En el proceso de proyecto, el proyectista debe tener en cuenta
los previsibles efectos adversos que, como resultado de ese proceso del
proyecto, se van a producir en los ecosistemas y recursos de la Tierra y,
simultáneamente, dar prioridad a la eliminación y minoración de tales efectos
adversos. Desde el punto de vista ecológico, ya hemos redefinido y preconcebido
anteriormente nuestro proceso de proyecto arquitectónico como subordinado a la
gestión de energía y materiales. La energía y recursos materiales de la Tierra
(componentes bióticos y abióticos) son gestionados y reunidos por el
proyectista, el cual les confiere una forma temporal (es decir, para el periodo
de uso previsto); mas adelante, al final de la vida útil de la edificación, son
demolidos y, o bien se reciclan dentro del medio edificado, o se asimilan al
medio natural. El ecologista concibe el medio edificado como una entidad
consistente no solo en la presencia y forma física del sistema edificado, sino
también en la actividad operativa que tiene lugar en su interior. En el proceso
de proyecto, es esencial que el proyectista identifique las interacciones
ambientales del sistema proyectado, incluyendo, además de las inherentes a la
fabricación y construcción de los elementos, los impactos que generan el uso, la
eliminación o la evaluación ya la recuperación de esos elementos.
La utilidad de establecer una estructura de interacciones reside en que habilita
al proyectista para estructurar y relacionar simultáneamente los aspectos
ecológicos del medio edificado en un conjunto unificado de interacciones mutuas.
El uso de esta estructura permite al proyectista descomponer y analizar
cualquier proyecto y sus elementos en los siguientes componentes: los
intercambios de energía y materiales del sistema proyectado (sus insumos y
productos), sus relaciones de la Tierra. Entonces, la responsabilidad del
proyectista consistirá en planificar y prever todos los aspectos del sistema
proyectado susceptibles de causar impactos ambientales no deseables, sin olvidar
los objetivos de diseño ecológico de mantener un medio ambiente biológicamente
viable, limitar la degradación del entorno como resultado de las actividades
humanas y minorizar en la medida de lo posible los impactos destructivos de los
eres humanos sobre los ecosistemas. Como ya hemos descrito anteriormente, en
esta forma de análisis estructural, la propia estructura obliga al proyectista a
tener una visión global del conjunto de impactos ambientales (interacciones) del
sistema proyectado y sus interrelaciones, y a determinar que consideraciones es
preciso incorporar al sistema proyectado. |