|
La arquitectura; Y su interacción espacial con su ecosistema. Esta se
basa en que el impacto de un proyecto no se limita al ámbito definido por sus
lindes legales. La mayoría de los arquitectos tienden a dibujar los
emplazamientos de sus proyectos como si fueran zonas aparte, separadas de otras
mediante verjas, muros y lindes. En la biosfera, sin embargo los ecosistemas no
son sistemas aislados, sino que tienen un ámbito espacial entrelazado que se
caracteriza por sus partes y por las interacciones entre esas partes.
Las interacciones entre ecosistemas atraviesan los lindes artificiales creados
por el hombre. Los ecosistemas en la biosfera han de ser considerados
holisticamente como interdependientes. Precisamente, uno de los elementos más
importantes del pensamiento del ecologista este, en el cual se incorporan al
concepto de ecosistema. Tanto en el interior de los ecosistemas como entre
ellos, hay una red de dependencias reciprocas, de modo que los cambios que se
produzcan en cualquier parte del sistema acabaran por afectar el funcionamiento
de todo el conjunto ( a corto o largo plazo), aun cuando el grado de dependencia
mutua pueda parecer remoto. Dada la complejidad e inseparabilidad de las
acciones reciprocas entre los ecosistemas y dentro de un mismo ecosistema, el
arquitecto no debe adoptar un punto de vista fragmentario de un ecosistema, o lo
que es lo mismo, no debe considerarlo como un segmento espacial o como un
componente del ecosistema aislado.
Por ejemplo, si el proyectista se centra únicamente en un fragmento y trata de
perfeccionar un funcionamiento, lo más importante es que el resto del sistema
responda de manera inesperada. Por otra parte, cualquier acción humana sobre un
ecosistema puede influir no solamente en su entorno inmediato, sino también en
los ecosistemas que lo rodean y en otros de la biosfera. Por consiguiente, el
planteamiento ecológico tiene mucho de planteamiento ambiental holista. La
importancia de esta premisa para los proyectos es evidente. Por ejemplo, muchos
de los métodos existentes por el control de la contaminación medioambiental
reclaman la eliminación de los contaminantes, pero, al final lo único que hacen
es pasar de un contaminante a otro mas conveniente ( es decir, económicamente
conveniente ). La legislación que protege la contaminación del aire o sobre la
eliminación de los desperdicios sólidos (contaminación del suelo). Así, las
autoridades locales responsables de la protección de los cursos del agua se ven
obligadas, a transferir los problemas de contaminación de un medio ambiente a
otro, a pesar de los efectos que esta transferencia pueda comportar. Un enfoque
del proyecto requiere una adecuada compresión de las interacciones espaciales de
los ecosistemas. En algunos caso el medio ambiente del proyecto de edificación
ha sido concebido por el arquitecto, erróneamente, como una serie de zonas
ambientales independientes, como tierra, aire, agua, etc.
Si se requiere prevenir el efecto de cualquier acción sobre un ecosistema, es
necesario tener una compresión sinóptica de la interacción entre sus
componentes. Por lo tanto es muy importante, que en la planificación de un
entorno para construir, el arquitecto debe percatarse de que cualquier
estructura que se ubique en que va a afectar, inevitablemente, en virtud de su
presencia y de su funcionamiento, no solo al ecosistema del terreno, sino
también a los de las inmediaciones ( por ejemplo la contaminación atmosférica
vertida al aire por los ecosistemas mecánicos del edificio puede transmitirse a
los alrededores por el proceso atmosférico de la biosfera ). Así pues, las
posibles influencias de la edificación sobre los ecosistemas circundantes y
sobre los otros de la biosfera deben formar parte del conjunto de
consideraciones del proyecto. |