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Las ciudades son una aglomeración humana durable, asentada en
un lugar fijo en la cual los habitantes establecen su territorio, en el que se
desarrollan como individuos para formar parte del colectivo, para establecerse
en el juego social que todos debemos jugar una vez empezamos a formar parte de
el. La ciudad empieza a verse desde una infinidad de ángulos heterogéneos, como
característica de la magnitud que reemplaza una idea general del concepto, al
conducirla a la formación de un espacio, y muchas veces a consolidar un
territorio, tal como lo podría hacer una horda de animales en la selva. De ahí
surge la irónica idea de colectividad y la individualidad, como partes de un
todo, a modo de subsistemas, en términos de psicología y antropología urbana se
refiere. Nuestra contemporaneidad muestra fragmentos, definidos temporalidades
de determinados lugares y determinadas horas del día, que en realidad tendrán
que verse reflexivamente como unidades de una gran unidad para lograr una
correspondiente confrontación, con las respectivas esencias y alteridades
(ámbitos), como parte de la eticidad de la praxis permanente de la especie
humana (Noguera 2001) dentro de su contexto individual y en respuesta a él: "lo
que el hombre es, está entretejido con el lugar de donde es y con lo que el cree
que es ese lugar de una manera inseparables. El ser humano, entonces, está
íntimamente relacionado con un contexto antes que con objetos aislados".
El ser humano es un animal de costumbres y por ende tiende a comportarse como su
entorno social lo requiere, en un caso específico, bajo las condiciones de
convivencia donde este se halla ubicado. El lugar donde se habita marca el
comportamiento del hombre y su desarrollo como ser. Pero este contexto - al
igual que los territorios - se torna individualista, pues "son, en el momento en
que significan algo para alguien" . Entonces estos significados son los que
empiezan a marcar los fragmentos urbanos, producto del simbolismo presente en
cada ser y en cada lugar, una íntima relación de uno mismo con el lugar,
entretejido en coordenadas espacio - temporales. Estos fragmentos van
conformando una sola red variable, en constante cambio, muy voluble, y en cuyas
intersecciones (nodos) se anidan diferentes grados de significación individual.
"El hombre urbano actual clasifica, escoge e incorpora selectivamente la
información, ordena el desorden, se mueve en redes, no en amontonamientos". El
individuo actual hace su propia ciudad cuando teje una red personal de nodos, un
conjunto de escenarios efímeros que se comparten sin pensar. Esto da paso a
tratar lo que Pérgolis llama los no - lugares, como los acontecimientos de
aquellos escenarios que no trascienden de su sentido pasajero; y sin lugar a
dudas, es lo que empieza a formar los nodos de esta red, como una interacción de
los sucesos ocasionales para la formación de la cultura urbana. El no lugar se
presenta como el acontecimiento insensato, pero necesario en el que el lugar en
el que interviene otra coordenada en medio de la espacio - temporal, la
ocasionalidad. ¿Pero esa insensatez, esa temporalidad, esa efimeridad es lo que
hace más o menos interesante la ciudad? Posiblemente es la que hace que cada
ciudad se sienta viva, se mueva, o la que hace menos estático un edificio, una
plaza, un centro comercial, el paradero de buses. Los diferentes aconteceres de
los lugares hacen que cada ciudad sea diferente de las otras, con su inherente e
inexorable sucesión del tiempo a su alrededor.
Al estar en este centro social que llaman "ciudad" el hombre esta destinado a
seguir su curso, a acoplarse para afrontar el movimiento y los cambios que se
requieren para sobrevivir y sobrellevar la rutina del diario vivir, el hombre
tiene que trabajar, ir de compras, visitar al medico, salir, entrar, todo el
tiempo se vive en constante movimiento en el que no se puede repetir el pasado,
ni controlar el futuro; en el que toca aprovechar la ocasión para sacar partido
de la existencia, en la que el hombre busca llegar a "ser". "Un lugar definido
que simboliza un pasado y provee una identidad" , pero aquel lugar que no puede
definirse con espacios de identidad "promueven las individualidades solitarias,
lo efímero, el pasaje, como define el auge" , esa identidad producto de la
memoria, en ocasiones se olvida, como consecuencia del acontecimiento temporal o
el no - lugar, no hace que éste pierda su esencia de lugar, aunque su acontecer
cotidiano pueda cambiar tanto como las cotizaciones de la bolsa o los anuncios
publicitarios, como las condiciones que impone la novedosa cultura cibernética
en nuestras vida, con la yuxtaposición de pequeñas - por ser individuales -
significaciones. El espacio efímero se constituye como la red de fragmentos
urbanos "Hay que decir pues, como habitamos nuestro espacio vital de acuerdo con
todas las dialécticas de la vida, como nos enraizamos, de día en día en un
rincón del mundo". La ciudad es un compendio de no - lugares, una red de no -
lugares, urdidos entra tramas de significación, que dan caracterización hibrida
del espacio que se olvida y se recuerda innumerablemente cada vez que la
recorremos. "la ciudad existe porque la memoria repite, redundantemente sus
gestos" , es un devenir de actitudes individuales, como hablar de una
insignificante célula, que adquiere importancia cuando hace parte de cualquier
órgano. La ciudad existe porque existen los hombres, su localización influye en
la clase de desarrollo que esta tenga como turismo, ganadería, comercio, etc.
Todas las ciudades cumplen diferentes funciones, lo que hace referencia al
crecimiento y la expansión de la misma, a su vez la evolución y el fenómeno
pluricultural que se viene dando, hace más difícil que el hombre establezca su
identidad, ya que esta se ha ido perdiendo cada día más.
A pesar de esto cada ciudad es una unidad humana bien determinada, y en
consecuencia y a pesar de la desindividualización, su población posee unas
características peculiares dentro de la región o estado en el que se halla
inserta. Hay aspectos como la distribución y la estratificación de la población
urbana que van esculpiendo a los habitantes, que los hacen formar parte de una
cultura, a la que quizás no correspondan, o no sea la preferida para vivir, ya
que no todos los individuos tienen las mismas oportunidades y esto ocasiona
grandes enfrentamientos psicosociales, en contra del entorno social, lo que
desencadena grandes reacciones en contra del espacio vital. El hombre es un
animal urbano, definido en función de su territorio, en el cual debe
contextualizarse para formar parte de un ayer, de un ahora, de un mañana, en el
que la historia incorporada rescatará algunas esencias de lo que queda, pero sin
obviar la transitoriedad y la ocasionalidad de las situaciones actuales, con las
que se confronta la especie humana en su diario vivir, dictadas por el tiempo y
el espacio, en las que se busca desesperadamente un sitio llamado "hogar", que
siempre estará incorporado en la memoria. "Punto de encuentro y de relación,
enlace de sucesos, vínculos y unión, Concreción que se forma
alrededor de un punto de articulación."
BIBLIOGRAFÍA
-
PERGOLIS, Juan Carlos. Bogota Fragmentada: Cultura y Espacio
Urbano A Fines Del Siglo XX. Tm Editores, Universidad Piloto de Colombia,
Bogota, 1998.
-
NOGUERA, Patricia. Estéticas Ambientales Urbanas,
Complejidades Ambientales Y Magmas Expresivos De La Vida Urbana, 2001.
-
WAISMAN, Marina. El Patrimonio Es La Construcción De La
Ciudad. . (Articulo enviado por: Carlos Betancurt,
arqbetancurt@hotmail.com)
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