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El pilono VIII de Hatshepsut.
Con su Pilono VIII, la reina Hatshepsut inauguró el eje norte-sur a gran escala.
Como en sus otros edificios, Hatshepsut siguió exteriormente la tradición
establecida, pero interiormente hizo muchos cambios. La forma del pilono es la
convencional: trapezoidal, con paredes inclinadas y más estrechas arriba,
filetes redondos en los ángulos, y una moldura de cornisa agargantada tal como
era costumbre desde la época de Zoser. |
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Las bases, profundamente empotradas para los altos mástiles y
los relieves rehundidos que representan a Hatshepsut tratando con los dioses,
son también tradicionales. No quedan señales de obeliscos. Son los tutmósidas
los que ocupaban el primer plano: Tutmosis I, Tutmosis II, Amenofis I -el
antepasado de Tutmosis I- y la propia Hatshepsut. Esta reunión de antepasados
delante de un pilono es inusual. Aquí en el centro religioso del reino,
Hatshepsut reiteró en escala monumental -como a través de un amplificador-, lo
que para ella era del mayor interés y que sus relieves de Deir el-Bahari exhiben
de la manera más variada: la legitimidad de sus aspiraciones a la soberanía.
“Incluso en su lamentable condición actual, las relaciones maravillosamente
armoniosas de las estatuas con la estructura se mantienen”.. Y el simbolismo
tuvo que haber impresionado profundamente al visitante egipcio, cuando los
soberanos de aquel tiempo le daban la bienvenida, en el umbral del santuario
imperial. Tutmosis III usurpó la colosal estatua de Hatshepsut la cual es, por
casualidad, la mejor conservada de las cuatro. Antes se suponía que representaba
a un rey anterior pero luego se comprobó que era la figura de Hatshepsut. Todo
el pilono expresa una unidad indivisible. La escala desarrollada aquí revela la
mano de un maestro constructor. La cerrada compresión del edificio de Tutmosis
I, una estructura insuperada hasta el advenimiento de Hatshepsut, había acabado.
Este pilono dio impulso al eje norte sur. Estaba situado tan lejos del conjunto
que Tutmosis III pudo instalar su propio Pilono VII en el patio intermedio. La
idea total del Pilono VIII de Hatshepsut, así como su audaz emplazamiento, hace
difícil creer que pudiera proceder de otra mano que la de Senmut. Este pilono
manifiesta la misma amplia generosidad de tratamiento que las anchas terrazas de
Deir el-Bahari. También trae a la mente, la novedosa colocación de la serie de
estatuas colosales de Osiris, a lo largo del frente de la terraza superior del
templo funerario de Hatshepsut; en la generación de Tutmosis I se colocaban
contra las paredes interiores.
El camino sagrado conducía desde este pilono hasta el santuario de Mut, la diosa
con cabeza de leona. Hatshepsut bordeó el largo camino procesional hasta este
santuario, el más meridional de Karnak, con una impresionante avenida de
esfinges: 330 metros detrás del muro de cerramiento, erigido mucho después por
Horemheb. En la época de Hatshepsut el templo de Mut no existía en su forma
actual, “pero pudo haber aquí un santuario incluso en el Imperio Medio, si no
antes”. El constructor principal del templo actual fue Amenofis III. Centenares
de estatuas de granito sedentes de la diosa Sekhmet-Mut fueron colocadas en los
patios del templo; hoy, muchas de ellas se encuentran ampliamente distribuidas
en museos. La parte sur de la zona del templo está todavía rodeada por un lago
sagrado, en una irregular curva en U, forma inusual para una extensión de agua
en Egipto. El templo de Mut, como la mayoría de los santuarios de esta parte del
complejo de Karnak, está relacionado con la fertilidad y tal vez no sea
demasiado aventurado comparar la forma inusual del lago sagrado con la forma de
la matriz ya que recientemente se ha demostrado que el tocado o peluca de Hator
(también diosa de la fertilidad) “reproduce exactamente el símbolo uterus de la
diosa babilónica Ninhursag”. Una capilla almacén con un deambulatorio y un
templo construido por Hatshepsut están dedicados a Amón-Min-Kamutef (“el toro de
su madre”) y se llega por ellos, a través de un corto acceso que se bifurca en
ángulo recto desde la venida de esfinges, hasta justo delante del templo de Mut.
Este lugar de parada de la barca sagrada llamó la atención de Borchardt, quien
trató de relacionarlo con el jubileo de Hatshepsut. Se hizo un profundo estudio
tanto de los cimientos del templo como de la capilla-almacén. (Articulo enviado por:
Felipe Vergara Lucero- bodyarquipro@yahoo.com) |