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Este montaje arquitectónico, sumamente impresionante, está
cargado de simbolismo. Las dos torres que lo flanquean simbolizan las
cordilleras, que encierran el valle del Nilo por cada lado, este y oeste. Son
transmutaciones del jeroglífico de Amón-Ra: el disco solar entre dos montañas,
lo cual significa: “El dios está en su horizonte”. Los mástiles de madera de
cedro con sus banderines eran originalmente “el poste ntr. Era un poste envuelto
por una banda de tela de color, atada con una cuerda a la mitad del palo, la
parte superior de la banda sobresaliendo en lo alto como un faldón. Como
jeroglífico este poste envuelto expresa, ntr, “dios”, “divino”, convirtiéndose
gradualmente en determinativo de divinidad. Por consiguiente, el pilono
simboliza la entrada al recinto sagrado. Los obeliscos con sus piramidiones
significan la morada del dios; los mástiles significan su presencia y las
estatuas colosales de los reyes los hijos vivientes del dios. El pilono no es
una falange de divinidad. Aquí la deidad se manifiesta simbólicamente al pueblo.
Todo lo demás es secreto. A comienzos del Imperio Nuevo, bajo los tutmósidas,
los pilonos se convirtieron en los elementos más significativos de los grandes
templos. Aunque la palabra griega pylon significa puerta de entrada, en realidad
el pilono cumplía una función de barrera a manera de fortaleza. Aquí reside su
diferencia con los Propileos de Atenas. La entrada a la Acrópolis, con sus
sucesivos pórticos en disminución, ofrece a los fieles una acogida amistosa en
el recinto sagrado.
El pilono exige un alto.
En una tesis actualmente en preparación, un egiptólogo francés intenta
demostrar, que el pueblo no era admitido más allá de la puerta de entrada. Un
examen de los pilonos de Tutmosis I, Amenofis III y Ramsés II muestra que el
gran pórtico va disminuyendo hasta una pequeña antecámara la cual, en
comparación con las enormes masas de los pilonos, no se diferencia de la entrada
a una colmena y que estaba efectivamente bien guardada. Esto puede ser diferente
en el caso del Pilono I de Karnak, que fue erigido por los ptolomeos, pero no
fue edificado hasta cerca del final de la época griega. Los pilonos son la
manifestación monumental de una tradición que se remonta a los comienzos de
Egipto y tal vez todavía más lejos: el anuncio de un santuario cerrado. En las
empalizadas que rodean el patio de un templo, en forma de choza de cañas (el
santuario de Neit) de la I Dinastía, dos altos mástiles sostenían los emblemas
triangulares de la deidad. Otro santuario de la I Dinastía es aún más
convincente, en cuanto a la primitiva importancia de los mástiles altos. El
pilono del Imperio Nuevo, con sus altos mástiles de madera y sus obeliscos,
impide que los no iniciados penetren más allá. Solamente tenemos un conocimiento
fragmentario de los antecesores del pilono del Imperio Medio. Del templo de
Sesostris I en Heliópolis sólo queda un obelisco, el más antiguo que se conoce.
Los antecesores más probables de la forma monumental posterior, son las grandes
puertas de los monumentos funerarios del Imperio Medio, con sus paredes
inclinadas. Las tensiones experimentadas en el pilono entre paredes enormes y
macizas, delicados relieves, obeliscos, mástiles de banderas y estatuas
colosales unidas a la pared, están llenas de entusiasmo arquitectónico. Nuestra
época actual tiene de nuevo una gran afinidad con tan dramáticas relaciones,
aunque todavía no ha encontrado el modo de dominarlas, en un lenguaje
contemporáneo. (Articulo enviado por:
Felipe Vergara Lucero- bodyarquipro@yahoo.com) |