|
Formas, función y situación de las escaleras.
Función. La escalera, como elemento arquitectónico adaptado a la escala
humana, permite superar las diferencias de altura. Sirve como conexión entre dos
planos situados a diferentes alturas. En esta función se incluye su uso como
recorrido de evacuación en casos de incendio o catástrofe. Por las escaleras se
trasladan personas y objetos. También tiene un carácter representativo y así se
construye en edificios administrativos y culturales.
Situación. Para satisfacer las funciones exigidas de una escalera, se ha
reflexionar, ya en las primeras fases de un proyecto, sobre su situación en el
interior del edificio. El efecto espacial de una escalera, como elemento
arquitectónico configurador, puede contribuir a la composición del proyecto. La
situación en planta de la escalera tiene gran importancia en cada caso
particular. Fundamentalmente se puede distinguir entre tres posiciones:
Las escaleras tienen diversas formas: Las escaleras se pueden clasificar
en tres grupos, atendiendo a su forma: de tramos y peldaños rectos, de tramos
rectos y peldaños curvos y de tramos y peldaños curvos. Entre las primeras se
encuentran las escaleras rectas, con o sin descansillo, las que presentan
descansillo con cuarto de vuelta (90° entre cada tramo), las de media vuelta
(con un giro de 180° en el rellano) y las escaleras imperiales, con tres tramos
paralelos y un gran descansillo central. El segundo agrupa las escaleras con
peldaños compensados, que absorben con giros paulatinos la porción
correspondiente de vuelta. El tercer grupo incluye las escaleras arqueadas y,
sobre todo, las de caracol, que describen una trayectoria helicoidal en torno a
un espigón (que sirve de apoyo a los peldaños) o a un ojo o hueco circular. La
escalera de caracol ocupa menos espacio que las escaleras rectilíneas. Haciendo
girar una parte de los peldaños, o toda la escalera, se puede ahorrar bastante
espacio. Mas
artículos sobre: escaleras. |