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sobre todo, evitar fallas prematuras que limiten la reserva
resistente de la estructura. En aquellos casos donde sea previsible que la
estructura entre en el rango inelástico, debe garantizarse una conducta dúctil.
El golpeteo entre edificaciones adyacentes ha sido la causa de daños importantes
y fallas prematuras de edificaciones de varias plantas, en especial cuando estas
se encuentran a diferente nivel. Los grandes paños de pared de mampostería no
reforzada deben evitarse, pues se ha demostrado en múltiples ocasiones que
resultan inestables durante sacudidas sísmicas intensas. Por ejemplo, los muros
de mampostería de fachada de la unidad de reuniones del Centro Médico de México,
sin refuerzos y uniones, perdieron estabilidad con el terremoto del 19 de
Septiembre de 1985.
Estrategia de las normas vigentes. A
diferencia de otras sobrecargas, los sismos generan acciones dinámicas de signo
alternante; es decir, las oscilaciones de la edificación durante su respuesta,
superponen a las solicitaciones debidas a la gravedad terrestre otras de signo
alternante (pueden ser momentos flectores, fuerzas axiales o fuerzas cortantes).
Bajo la acción de sismos fuertes, de la intensidad prevista en las normas, se
admiten daños estructurales importantes. Estos pueden incluso llegar a ser tan
importantes que, sin alcanzar el estado de ruina o inestabilidad, requieran la
demolición de la edificación.
Selección del sitio. Los bordes de mesetas —
excepcionales por su vista panorámica — presentan mayor azarosidad cuando se
encuentran en áreas amenazadas por sismos, especialmente son evidentes los
fenómenos de inestabilidad de sus taludes por otras acciones naturales. Algo
similar puede decirse de las zonas al pié del talud. En algunas normas se exige
la evaluación de la estabilidad del talud cuando la edificación se encuentra en
sus cercanías. Fenómenos de licuefacción en suelos sueltos saturados son
frecuentes en las riberas de ríos. Las pilas de este puente rotaron bajo la
acción de un sismo y el tablero simplemente apoyado del lado derecho se hundió
en el río. En áreas de topografía abrupta se observa un mayor movimiento del
terreno. Tal es el caso de área del Canal Beagle, en Viña del Mar, donde un
conjunto de edificaciones nominalmente iguales ubicadas en el tope de un cerro,
sufrieron daños importantes como consecuencia del terremoto de Marzo de 1985, a
diferencia de otras iguales ubicadas al pié del cerro, que no se dañaron.
Acciones de diseño. Aceleración máxima del
terreno. Las acciones sísmicas establecidas en las normas se
caracterizan por la aceleración máxima de la componente horizontal y son
seleccionadas a partir de un estudio generalizado de la amenaza sísmica. En
término medio y según el país, se encuentran asociadas a probabilidades de
excedencia que oscilan entre 10% y 40% en 50 años, lo cual representa períodos
de retorno de 475 a 100 años. De una manera general, en obras civiles muy
importantes y en todas aquellas donde el mal funcionamiento puede tener
consecuencias catastróficas, es necesario alcanzar un nivel consistente de
protección contra las acciones sísmicas tanto en las edificaciones como en las
instalaciones, sistemas y componentes. Estos, además de soportar las acciones
gravitacionales previstas, deben quedar diseñados de modo tal que puedan
resistir los efectos de aquellas combinaciones de acciones cuya probabilidad de
ocurrencia simultánea no se considere remota. (Articulo enviado por:
Junior Rosario,
yaniar79@hotmail.com) |