Arquitectura y geometria ideal


   


Arquitectura y Geometría Ideal. El circulo y el cuadrado pueden emanar de la geometría social o de la fabricación, pero también son figuras abstracta, puras. Como tales, en ocasiones se les atribuye poderes estéticos o simbólicos (o ambos) inherentes. Algunos arquitectos las emplean para infundir a su obra una disciplina que es independiente de (pero que talvez este relacionada) las diversas geometrías de la realidad. Pero la geometría ideal no solo comprende el cuadrado y círculo y sus derivados tridimensionales, el cubo y la esfera.

Uno de los argumentos a su favor era que, para ellos, las creaciones naturales como las porciones del cuerpo humano, las relaciones entre los planetas o los intervalos de la armonía musical- obedecían a relaciones geométricas, y que si quería que las obras de arquitectura tuviese la misma coherencia conceptual, debían a su vez ser proyectados usando figuras perfectas y proporciones matemáticas armónicas. Otro argumento era que a través de la arquitectura podía conseguirse ese grado de perfección que las creaciones naturales tan solo insinuaban.

Así pues, se consideraba que el uso de la geometría era un medio que tenia los seres humanos para mejorar el imperfecto mundo en el que se encontraba. Por lo tanto, la pureza geométrica era la piedra de toque de la capacidad humana o la obligación de hacer un mundo mejor. En este sentido, se comprende que la geometría ideal, como medio de imponer orden en el mundo, sea una característica ¨templo¨. A consecuencia de todo ello, los arquitectos renacentistas hicieron un uso profuso de las figuras perfectas y de las proporciones geométricas en sus edificios. Muchos arquitectos han ideados edificios cuyas plantas se inscribían en cuadrados perfectos. Este tipo de distribución en planta difiere conceptualmente de la composición de una fachada como matriz bidimensional de cuadrados, en que aquí interviene la tercera dimensión y, tal vez, la cuarta: la del tiempo. El proyecto de una planta cuadrada no suele ser fruto de la aceptación de la geometría fabricación; de hecho, un espacio cuadrado no es precisamente el más fácil de cubrir con la estructura. Al contrario, el proyecto de una planta cuadrada obedece a un empeño autónomo, cuya razón de ser poco o nada tiene que ver con las cuestiones meramente practicas.

Que ver con las cuestiones meramente practicas. Las razones que conducen a un arquitecto a proyectar una planta cuadrada pueden ser de varios tipos: tal vez por la razones filosóficas apuntadas anteriormente; o bien, porque un cuadrado puede identificar un centro fijo que se realiza con las seis direcciones antes mencionadas; o quizás sea una especie de juego: el desafío que supone el hecho de encajar una distribución dentro de una forma tan rígida. En el arquitecto siempre busca ideas que le ayudan a dar una forma a su obra y una orientación a su proyecto. Y de todas esas ideas, la geometría figura entre las más seductoras. Proyectar dentro de un cuadrado es una idea fácil de captar (y una manera de superar siempre difícil momento de empezar un proyecto). Pero aunque a primera vista pueda presentarse como una restricción, la planta cuadrada también es susceptible de variaciones infinitas. Existen muchos ejemplos de plantas cuadradas notables. Poco frecuente en la arquitectura antigua y medieval, forma parte del repertorio de la arquitectura renacentista.

Unos de los ejemplos más antiguos y singulares es, por supuesto, el de la pirámide egipcia. Por lo general, esas tumbas se construían en terrenos situados al oeste del Nilo, entre el río y el desierto, y estaban cuidadosamente orientadas según los puntos cardinales. Cada orientación sobreelevada están situadas al este y vinculan la pirámide con el rió y la vida en Egipto. La fachada opuesta encara el desierto. La fachada sur se orienta hacia el sol en su punto más alto. La fachada norte parece investida de un significado simbólico menor; de hecho se usaba para acceder a la cámara funeraria y no tenia la misma que la entrada ceremonial. La pirámide es el centro de confluencia de esos ejes, y la cámara funeraria ocupa su centro geométrico. Le corbusier también utilizo la regla de oro para infundir coherencia geométrica a sus obras. En su famoso libro hacia una arquitectura ( 1927 ). Le corbusier ilustra sus análisis geométricas de algunos edificios conocidos y los trazados geométricos reguladores en los que había basado alguno de sus propios proyectos.


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