|
La arquitectura posmilenarista fue fiel discurso de este
pensamiento, el edificio románico llegó a su agotamiento conceptual en donde sus
excesos y pesantez no expresaron ya el alma del crsitianismo de los albores del
segundo mileno. San Bernardo de Claraval y el astuto Abad Suger, a quienes se
les atribuye principalmente la paternidad conceptual del gótico, comprendieron
bien su tiempo y concibieron el espacio religioso como aquel en el cual el
hombre huyese de lo terrenal para estar "enseguida" en el espacio de Dios, en la
nueva ciudad celeste de la tierra. Antes de continuar, cabe aclarar que este
breve ensayo no se ocupa en definir el contexto o antecedentes sociohistóricos
en los que surge el edificio gótico, tema por más inagotable, baste señalar que
las catedrales góticas de tal manera expresaron el alma colectiva y los anhelos
de la sociedad de sus tiempos que en menos de ciento cincuenta años, el sembrado
de edificios góticos ocupó buena parte del territoio europeo occidental; se dice
que más piedras se movieron en esos tiempos que en los largos siglos de las
dinastías egipcias. La catedral gótica fue ocupación de la comunidad entera de
los hombres y mujeres que vivieron los siglos xii, xiii, xiv y parte del xv de
nuestra era; toda actividad comunitaria estaba de una u otra manera, relacionada
con la Catedral. En los espacios del edificio gótico sucedía todo: oficios
religiosos, entierros, asambleas políticas bajo la presidencia del obispo,
discusiones acerca del precio del grano o del ganado, cotización de los paños,
etcétera. A la catedral se acudía en busca de consuelo, consejo o perdón; en sus
espacios se bendecía la nueva empresa o trabajo, se realizaba la tradicional
kermesse, la fiesta de los locos con su carro del triunfo de Baco, o la reunión
de los alquimistas todas las semanas, el día de Saturno (1). La catedral es la
ciudad dentro de la ciudad, el núcleo intelectual y moral de la colectividad, el
corazón de la actividad pública, la apoteosis del pensamiento, del saber y del
arte. Se acepta por todo esto que la catedral gótica fue una de las tres obras
enciclopédicas que produjo la humanidad hasta el renacimiento: la Suma Teológica
de Santo Tomás, La Divina Comedia de Dante y La Catedral Gótica.
Sugerimos un giro que nos acerca a la comprensión de la idea "poética espacial"
en el edificio gótico. Dice Platón que todas las artes y los oficios son en
esencia poesía; así, hagamos una analogía entre la arquitectura y la poesía
llamando poema al edificio construido, poeta al arquitecto y Poesía a lo que en
sí es Arquitectura. La arquitectura es poesía experiencial que exige para su
comprensión que su contemplador o habitador se entregue fenomenológicamente a
ella. Escuchemos un poco más de esta idea en la voz de Ortega y Gasset: Yo soy
un hombre español, es decir, un hombre sin imaginación....El arte español, es
realista...el pensamiento español, es realista...La poesía española, la épica
castiza, se atiene a la realidad histórica...soy un hombre que quiere ante todo
ver y tocar las cosas y que no se place imaginándolas: soy un hombre sin
imaginación. Y lo peor es que el otro día entré en una Catedral Gótica...Yo no
sabía que dentro de una Catedral Gótica habita siempre un torbellino; ello es
que apenas puse el pie en el interior fui arrebatado de mi propia pesantez sobre
la tierra...Y todo esto vino sobre mí rapidísimamente. Puedo dar un detalle más
común a aquella algarabía, a aquel pandemónium movilizado, a aquella realidad
semoviente y agresiva... [y ya fuera de la catedral, se sentó a contemplarla a
ya recordar lo que había vivido dentro de ella]-había mirado hacia arriba, allá,
a lo altísimo, curioso de conocer el acontecimiento supremo que me era
anunciado, y había visto los nervios de los pilares lanzarse hacia lo sublime
con una decisión de suicidas, y en el camino trabarse con otros,
Sigue el articulo.
(Articulo enviado por: felipe vergara
lucero-
bodyarquipro@yahoo.com) |