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Pavimentos
interiores, la oferta de soluciones en el interior. El pavimento es
uno de los pocos elementos de los edificios que tanto puede ser exterior como
interior, lo cual no quiere decir que una misma solución sirva para los dos
casos. La ausencia del agua de lluvia, elemento que tanto limita las
posibilidades de los pavimentos exteriores. Da una mayor libertad en el uso de
diferentes materiales en los interiores. La oferta de soluciones en el interior
es mucho más amplia. Por el contrario generalmente, la forma es algo más libre
que el exterior. La forma en el interior es única: el plano a nivel. Por otro
lado, la composición de los pavimentos interiores es más similar a la de los
revestimientos de parámetros de interior que no a la de los falsos techos. En la
mayoría de los casos, sobre la capa de soporte, habitualmente la capa superior
del forjado estructural o una solera de planta baja, se extiende una capa
intermedia y sobre esta la capa de acabado y uso.
Los tipos de pavimentos interiores dependen básicamente de los materiales con
los que se realizan las capas de acabado y uso. Las posibles combinaciones con
las capas intermedias incrementan sus posibles subtipos. El igual que los
revestimientos de parámetros es útil añadir tres posibles clasificaciones
dicotómicas de los pavimentos: gruesos y delgados, pesados y ligeros, húmedos y
secos. Los delgados no pueden aportar el nivel y la planeidad y requieren capas
intermedias para conseguirlo. Son delgados los semiproductos, los amorfos y
algún tipo de baldosa. Los gruesos aportan el nivel y la planeidad por si
mismos. La diferencia entre pesados y ligeros tiene consecuencias importantes
cuando se rata de edificios de alturas elevadas, ya que la recuperación en la
estructura y la cimentación puede ser relevante. La diferencia entre húmedos y
secos tiene consecuencias claras en los procesos de obra. En general los amorfos
y pequeños elementos tienen un proceso con fuerte presencia de agua, al
contrario de los semiproductos y componentes. |