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PROCESOS Y ESTUDIOS PREVIOS DEL DISEÑO DE JARDÍN.
El jardín es un espacio abierto, acotado y controlado por el hombre para
satisfacer sus necesidades de ocio y placer. En la tradición de la religión
judeo-cristiana, la palabra jardín significa lugar protegido para el disfrute.
Desde las primeras civilizaciones, el jardín es el reflejo claro de la relación
del hombre con la naturaleza, así como su visión del mundo ideal. Ya en la
antigüedad, el jardín reflejaba esta visión del mundo ideal descrita desde la
religión y la mitología y, en definitiva, desde la cosmogonía de cada cultura.
Procesos de diseño. El proceso de diseño de un jardín parte de un estudio
previo del terreno y su entorno, y el análisis que servirá de base para la
ordenación global del espacio. A partir de la ordenación se introducen los
elementos que configuraran formalmente los espacios. Finalmente, el material y
la forma de cada uno de los elementos determinaran la apariencia de aquellos,
así como su evolución a través del tiempo.
Estudios previos. A través de los estudios previos se conoce el entorno
físico implica obtener el máximo de información posible sobre los factores
físicos que condicionen el futuro jardín. En primer lugar es necesario un plano
topográfico detallado, y después, se precisa conocer la configuración geológica
de la zona y su hidrografía. El clima, con todos sus diferentes factores como la
temperatura, la precipitación y el viento, y el suelo son los elementos
importantes a tener en cuenta durante el proceso de diseño. Es imprescindible
también un estudio de la vegetación existente así como la vegetación potencial
de la zona. El estudio del entorno humano implica un conocimiento profundo del
usuario del jardín, sus necesidades, aficiones y gustos. Asimismo es necesario
contemplar la historia del lugar y los elementos que el hombre ha ido
introduciendo: construcciones arquitectónicas o de ingeniería, parcelaciones y
lindes, usos de suelo y clasificaciones y normativas urbanísticas. El estudio
sensorial incluye el estudio de las vistas y ejes visuales desde y hacia el
lugar, así como los volúmenes, las formas, las texturas y los tonos del terreno
y su entorno. También es necesario un estudio acústico (ruidos, su intensidad y
frecuencia) y olfativo. Mas
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