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Arquitectura
Latinoamericana; Propiedad y descendencia. Paralelamente al
desarrollo de esta arquitectura Vanguardista, una masa poco calificada de
constructores generalmente de origen italiano iban a construyendo el habitad
periférico de las clases medias bajas que desarrollaban la expansión de los
barrios suburbanos. Estas arquitecturas populares a veces de gran investigación
proyectual como las Cites de Santiago de Chile; o conjuntos urbanos como la
piedad, en Buenos Aires o el Barrio Reus , en Montevideo iban conformando una
sistemática acumulación de unos pocos tipos edilicios, con lo que , su
repeticios con pocas variantes, fue configurando el tejido y el paisaje urbano
de las ciudades latinoamericanas. A partir del 1930, se construye otro tercer
nivel de edilicia urbana en Latinoamérica que corresponde al de las clases mas
bajas. En rigor este tipo de arquitectura continua el denominado habitad ‘’
orillero’’ o de los márgenes de las ciudades en donde se instalaran las masas
proletarias, hasta 1850 aproximadamente, incluso los esclavos. Sin embargo a
partir de los años 30 en que comienzan los importantes procesos de
industrialización y de rápida transferencia de las poblaciones rurales a las
grandes ciudades que aparece con fuera cuantitativamente este tipo de edilicia
popular. Algunas ciudades, como lima alrededor del 1960, poseen más de la mitad
de la estructura urbana, constituida por el hábitat popular marginal. Es por
cierto, una arquitectura emergente de las propias posibilidades de su usuario y
resuelta con prácticas de autoconstrucción.
No hay prácticamente participación de la arquitectura como disciplina
profesional, salvo en algunos casos de asistencia técnica a través del estado,
en muchas ocasiones de manifiesta inoperancia social. Este tipo de arquitectura
como la de los cerros de Valparaíso, las laderas de bogota o los morros de Río
de Janeiro contiene, aun en la pobreza y precariedad de su conformación, pautas
de autentica vernaculidad y expresión de las culturas populares. Es la distancia
de los paradigmas cultos manifestadas por la no intervención generalizada de los
arquitectos formales lo que genera una autonomía respecto a los modelos
internacionales, así como la elaboración de respuestas tecnológicas y expresivas
bien representativas de las culturas de la pobreza. Las tecnologías del bambú o
del adobe, por la parte de los modos de conformación de asentamientos de fuerte
capacidad de tejido urbano, por la otra son características que, aunadas al
desarrollo de vocabulario Fol. De gran hibricidad de origen estilísticos ( a
veces subculturados de los lenguajes cultos ), aseguran a esta construcciones
populares su sabor autentico y apropiado, aunque, repetimos en un contexto de
extremadamente bajas condiciones de vida ( con deficiencia sanitarias, alta
promiscuidad, precariedad de las condiciones de abrigo frente a las
contingencias climáticas, etc ). |