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Al mismo tiempo, el énfasis casi mesiánico que ponía en todas
sus propuestas así como el carácter claramente normativo de aquellas lo han
convertido en uno de los padres del movimiento moderno en el que ejerció sin
duda la influencia más poderosa sobre sus contemporáneos y sobre las
generaciones posteriores. Luego de sus primeros estudios en una escuela de artes
gráficas del lugar, construye sus primeras casas en la región y realiza un viaje
de estudios por Europa. Luego de trabajar con Peter Behrens se radica en París.
Allí se dedica a la pintura y junto con su amigo el pintor Ozenfant lanzan Aprés
le Cubisme, el manifiesto fundacional del purismo. Juntos fundan también la
revista L'Esprit Nouveau. A partir de 1922 se asocia con su primo Pierre
Jeanneret y, se establece en su famoso estudio de la 35 Rue de Sèvres, y
comienza su período más productivo, el comprendido entre ambas guerras. Al año
siguiente publica Vers une Architecture, recopilación de sus artículos de
L'Esprit Nouveau. En esta fértil época se suceden la serie de los prototipos
Citrohan, el proyecto de la Ville Contemporaine para 3 millones de habitantes,
el Pabellón del L´Esprit Nouveau con la célula del "Inmeuble-villa" y el Plan
Voisin para el Centro de París, la serie de casas en la región de París que
culminan con la célebre Ville Savoie y los proyectos para los concursos de la
Liga de las Naciones en Ginebra y el Palacio de los Soviets. También comienza en
este período su creciente interés por los planes urbanos para ciudades
existentes, sucediéndose los estudios para San Pablo, Río de Janeiro y
Montevideo (1929), Ginebra, Antwerp y Estocolmo ( 1933), Argel (1930/34) y
Buenos Aires (1938-39). Participa asimismo –como socio fundador– en las
reuniones del CIAM (Congreso Internacional de Arquitectura Moderna). Recibe
también encargos como el Pabellón Suizo para la Ciudad Universitaria de París y
la sede del Ejército de Salvación, en la misma ciudad. Durante
la Segunda Guerra Mundial se recluye en el sur de Francia dedicándose a pintar y
escribir. En 1943 publica la Carta de Atenas, basada en las discusiones del
cuarto Congreso del CIAM, el cual se convierte en uno de los textos básicos del
urbanismo moderno. Después de la guerra, Le Corbusier se concentra en los planes
de reconstrucción de ciudades, trabajando en 1945/46 en dos planes para Saint-Dié
y La Rochelle. Simultáneamente desarrolla para el Ministerio francés de la
Reconstrucción el concepto de L'Unité d'Habitation, que alcanza su concreción en
Marsella (1947), y posteriormente en Nantes, Berlín, Meaux y Briey en Forét. En
estos pabellones, el autor aplica los criterios de su Modulor, sistema de
relaciones métricas y proporcionales basado en las medidas del hombre, que venía
desarrollando desde los años de la guerra. Estos edificios –con su gusto por el
hormigón "laissez brut"– constituyen el punto de giro hacia la variante "brutalista",
que impregnará la arquitectura del autor a partir de los años ´50, conjuntamente
con una intensa poética puesta de ma-nifiesto en el juego de los volúmenes. Esto
se evidencia en obras como la capilla de Notre Dame du Haut de Ronchamp (1950),
el convento de Sainte Marie de la Tourette tres años después y la serie de
edificios públicos para Chandigarh, la nueva capital del Punjab, para la cual
proyectó además el Master Plan. Esta inserción en la India le permite asimismo
concretar una serie de viviendas unifamiliares –Shodan y Sarabhai entre otras– y
el Museo de Ahmedabad. Ya en la década del ´60, luego de dos proyectos urbanos
para la reconstrucción del centro de Berlín y para el Centro Electrónico
Olivetti cerca de Milán, Le Corbusier se concentra en el proyecto para el
Hospital de Venecia, el cual queda inconcluso cuando la muerte lo sorprende
nadando en Cap Martin el 27 de agosto de 1965. (Articulo enviado por:
Pedro Perez
j7c1a1@yahoo.es) |