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El Nuevo Urbanismo y La Importancia del Lugar.
Los edificios urbanos ya no son aquellos que representaban la modernidad
espacios para la educación, justicia, la sanidad, el deporte y la representación
democrática del pueblo soberano, en definitiva; la representación de los ideales
de la sociedad moderna por la igualdad, la justicia y la fraternidad, sino que
han pasado a ser las representaciones del comercio global. La construcción de la
imagen emblemática de la ciudad corporativa se basa en acciones o intereses
individuales, pero deben mostrarse como colectivos, crear consenso y servir de
referencia. Para lograr estos objetivos se crea o se utiliza un imaginario
colectivo manipulado. La ciudad diversa es una de las premisas, aunque no sea
mas que una diversidad escenografita. Si los barrios cerrados son las
escenificación de la arcadia de una sociedad mitificada, de la igualdad en áreas
de baja densidad, de imágenes bucólicas y tradicionales, tanto familiares como
formales, la ciudad corporativa es la de la alta tecnología, de lo moderno, de
jóvenes apuestos y solos, con tiempo para reuniones con finales abiertos, de los
imprevisto y la novedad. La ciudad emblemática pretende ser una ciudad densa y
compleja que propone una mezcla de usos y funciones, que servirán para fomentar
los encuentros fortuitos. Nuevamente se crea una falsa diversidad social que ha
quedado anulada en coexistencia y en visibilidad unos trabajan en el escaparate
del futuro y otros se encargan de arreglar el escenario en horarios que no
coinciden con los de los primeros.
La ciudad de 24 h es uno de los lemas de la Modernidad del siglo XX; las
tecnologías de la información y la comunicación permiten la libertad horaria y
de usos, aunque el logro momentáneo es una división social de las horas del día.
Como bien muestra la película Pan y rosas, aquellos que limpian de madrugada los
edificios emblemáticos del centro de los Ángeles no pueden tan siquiera
acercarse al supuesto espacio público que rodea dichos edificios fuera de su
horario laboral. Si bien las áreas urbanas de torres que conforman las áreas
financieras, Cities o Downtowns no son una características exclusiva de este
periodo de economía globalizada, si lo es la aparición de áreas emblemáticas no
suburbiales de la ciudad, que se conforman con una forzada variación funcional y
con la profusión de arquitecturas realizadas por arquitectos de prestigio. Estas
áreas necesitan servicios de variedad funcionales, restaurantes, hoteles,
centros de convenciones viviendas de alquiler de alto estatus, discotecas y
universidades privadas, que, al igual que en los anteriores elementos de la
ciudad global, se basan en la segregación social y económica.
Los nuevos espacios para negocios pretenden crear un tejido no homogéneo, y el
planeamiento de nuevas áreas urbanas de la década del 1990 propone una mezcla de
usos, espacios y funciones heterogéneas. Una heterogeneidad que se dirige de un
modo excluyente a una determinada franja de la sociedad, que conforma una faceta
más de la homogeneidad social extrema. Tampoco la forma urbana que adoptan los
nuevos centros neurálgicos corresponde a una organización de torres aisladas
dedicadas a los negocios, como ocurrió con el formato que se difundió en la
consolidación de los centros financieros emblemáticos hasta la década de 1980.
Si bien los edificios deben caracterizarse por las tecnologías mas avanzadas en
la construcción resumidas en el uso del muro cortina, hay una intención de
diversidad formal en los edificios, basado simplemente en el impacto de la
diferencia de la novedad epitelial. La necesaria revitalización de las áreas
financieras viene acompañada de una búsqueda de valores inherentes a la ciudad
calles, plazas y galerías, aun que sean simples decorados. El espacio público se
convierte en la coartada que, junto a la validación patrimonial e histórica del
proyecto, lo harán indiscutible. En este sentido, uno de los ejemplos
emblemáticos ha sido el proyecto de Baterry Park City en Nueva York, resultando
de diversas circunstancias como la necesidad de ampliar Wall Street como área de
negocios, comercio y residencia de renta alta, coincide con la desaparición de
políticas publicas que velaban por una cierta redistribución social que quedaba
reflejada en la construcción urbana. Battery Park City se convirtió en la imagen
de la ciudad deseada.
En la década de 1950 y 1960, los programas diseñados para ayudar a los pobres,
fueron desmantelados y sustituidos por políticas urbanas que se dirigieron de
manera creciente al mercado, transfiriendo recursos a sectores privilegiados y
privados. Así, esta nueva área de la ciudad e conforma como un collage de los
lugares mas emblemáticos de la urbe, una escenografía dispuesta para la clase
dirigente de la sociedad en red. Convertir el nuevo espacio en emblema, en un
referente urbano, es tarea de la publicidad que, con campañas de gran
envergadura, logra comunicar un nuevo orgullo cívico seleccionando la herencia
que supuestamente, ha conformado la identidad colectiva de la ciudad. La
capacidad de la ubicuidad favorecida por las tecnologías de la comunicación y la
información, otorgan aun mas importancia a la ubicación real de las empresas. La
elección del lugar se relacionara tanto con elementos de infraestructura como
con los de calidad urbana. |