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Metrópolis y Cosmópolis.
El antiguo modelo sirvió a las ciudades modernas en proyectos dedicados
parcialmente a erradicar la diferencia. El planeamiento emergente se dedica a
proyectos sociales en los que las diferencias pueden florecer. La imagen
metafórica de cosmópolis intenta sugerir esta diversidad. Para asegurar la
continuación de la relevancia del planeamiento como un proyecto significativo de
justicia social y medioambiental, contribuyendo a la creación de la cosmópolis,
podrá realizarse desarrollando tres nociones: la importancia de un lenguaje
ampliado para el planeamiento ( involucrando una nueva conexión con las
profesiones del proyecto); una epistemología de la multiplicidad, y una
transformación de las políticas de las diferencias que abarque aspectos para la
justicia social y medio ambiental, para la comunidad humana, la diversidad
cultural y el espíritu. En la prisa en pos de las positivistas ciencias
sociales, la planificación de posguerra perdió algunas de sus capacidades para
dirigir estos aspectos porque dio la espalda a cuestiones de valores, de
dignificados y de las artes (mas que de las ciencias) en la construcción de la
ciudad.
Por lo tanto, el reto de las ciudades es aceptar, valorar y promover la
diversidad en hechos diferenciales respecto a las otras ciudades, y adoptar
respuestas singulares a los problemas que le son propios y, por tanto, diversos.
Las ciudades y las sociedades no son homogéneas, por lo que habrá que utilizar
una heterogeneidad de soluciones para que las ciudades se mantengan singulares y
sostenibles. La heterogeneidad no significa desigualdad, sino convivencia en
diferencia. El sistema aplicado por la globalización o por la capital global
rasura las superficies dejándolas lisas, sin matices y sin capacidad para
atender las particularidades a la hora de implantar sus productos urbanos.
Consiste en un sistema productivista cuyas particularidades solo pueden ser
cosméticas. La ciudad tomada a retazos, a fragmentos, no puede comprenderse ni
mejorarse. Las soluciones deben tener a la totalidad, de un modo progresivo pero
integral, y no podrá llegar de la mano de la extirpación y el aislamiento de
partes sanas. La ciudad es un sistema intrincado e interconectado, y su
fragmentación esta lejos de ser una solución, solo exacerba las disfunciones
sistémicas. |