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la medida en que las áreas urbanas han crecido y se han hecho
más densas. Las soluciones constructivas más duraderas han sido aquellas
capaces de resistir las acciones externas y del uso; entre las acciones
externas, en vastas extensiones de nuestro planeta, deben incluirse las acciones
sísmicas. Hasta hace poco, las soluciones adoptadas para resistir las acciones
sísmicas se desarrollaron esencialmente analizando los efectos de los terremotos
en las construcciones, sin el apoyo teórico de causas y características de los
sismos, ni de información cuantitativa sobre la naturaleza de los movimientos
del terreno. Un ejemplo de adaptación progresiva a las sacudidas telúricas, lo
constituye las edificaciones de la segunda capital de Guatemala, hoy mejor
conocida como Antigua. Algunas de sus edificaciones, monumentos en la
actualidad, han resistido con daños moderados las acciones de los sismos en una
de las zonas más activas de Centro América, durante varios siglos; las
soluciones constructivas, con muros de 4 y 5 m de grosor, bóvedas de 60 cm de
espesor, contrafuertes, columnas de esbeltez reducida, etc., fue el resultado de
un proceso de prueba y error durante los siglos XVI, XVII y parte del XVIII. La
incorporación y desarrollo de la Resistencia de Materiales en el proyecto de las
edificaciones facilitó la predicción cuantitativa del estado de tensiones en las
construcciones. De igual modo la aplicación de procedimientos de análisis y la
incorporación del acero en la construcción, incrementaron sensiblemente la
seguridad en las edificaciones. mediados del presente siglo, los problemas
específicos de la Ingeniería Sísmica progresivamente dejan de ser resueltos en
base a observaciones y comienza a desarrollarse una disciplina fundamentada
sobre bases científicas, con un cuerpo organizado de conocimientos, programas de
investigación para entender ciertos problemas no resueltos y una fértil
interacción entre ciencias básicas de un lado (geofísica, sismología), y la
experiencia de ingenieros proyectistas y constructores por el otro.
Capacidad de predicción. La idea prevalente
sobre el vocablo predicción es el de un pronunciamiento determinístico sobre un
evento futuro de naturaleza no determinística tal como la magnitud, sitio, día y
hora de un futuro sismo. Una revisión sobre este aspecto y sus implicaciones de
prevención, permite afirmar lo siguiente: a) No se poseen aún teorías generales
en base a las cuales se puedan hacer predicciones confiables sobre futuros
sismos. De una manera general, la predicción debe verse como una probabilidad
condicional a ser revisada a medida que se produce nueva información.1 Para ello
se requiere como mínimo: 1 Lo dicho también es aplicable a algunos aspectos de
la Ingeniería Sismorresistente. La mayoría de los Códigos de diseño y mapas de
zonificación sísmica, que en su momento representaron la mejor predicción sobre
las acciones de diseño antisísmico se han ido ajustando en el transcurso del
tiempo y es previsible que año sufran modificaciones. Con frecuencia estos
cambios están motivados, justificados y/o aceptados, como consecuencia de los
efectos constatados de un determinado terremoto. b) La estrategia más eficiente
para limitar las pérdidas materiales, es la de proyectar y construir utilizando
racionalmente los conocimientos de la Ingeniería Sismorresistente. c) La
experiencia demuestra que una vez admitida una predicción, es posible tomar
medidas de defensa civil que reduzcan sustancialmente el riesgo de pérdidas de
vidas así como de cierto tipo de pérdidas indirectas. A los fines de la
Ingeniería Estructural interesa enfocarnos en la capacidad de pronosticar la
respuesta y el desempeño de edificaciones existentes bajo la acción de sismos.
Es decir, dada una edificación ubicada en cierto escenario sísmico, evaluar las
consecuencias de esa exposición. (Articulo enviado por:
Junior Rosario,
yaniar79@hotmail.com) |