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Christian Doelker, en lo que llamo principios fundamentales de la
percepción, señala que esta simplifica, ordena y configura la realidad
percibida. Según Doelker, la percepción busca simplificar por medio de la y
ordena mediante unas ideas preexistentes, y de manera especifica afirma: “No se
trata de un movimiento de fuera hacia dentro, sino igualmente de dentro hacia
fuera. A menudo, gracias a la percepción, nos percibimos a nosotros mismos al
intervenir en lo percibido por medio de la interpretación. Esta es la razón por
la que la realidad también puede ser percibida de formas por distintas
personas.” Al movimiento de dentro hacia fuera donde intervienen las
ideas, las esperanzas y los sentimientos de las personas, Doelker lo llama
proyección. Y continua diciendo: “….Un niño vera un cerezo con otros ojos que
un adulto, un campesino con otros ojos que una ama de casa y un carpintero con
otros ojos que una pareja de enamorados. Cada una de estas personas esboza,
proyecta su imagen en el cerebro. Para cada una de estas personas el cerezo no
solo parece diferente sino que lo es. En todo momento es parte integrante del
mundo de aquel que lo percibe….” Con el ejemplo anterior el autor quiere
significar que la forma de ver la realidad siempre esta relacionada con la
situación psíquica del individuo. No solo absorbemos y racionalizamos una
realidad, sino que la percibimos y proyectamos de acuerdo a los conocimientos y
valores que poseemos sobre ella.
La ordenación que se haga con los elementos de la realidad percibida determina
si esta resulta fiel a lo que acontece en el plano del mundo real. Es decir, el
modo en que empleemos los signos, símbolos y señales determina si la realidad
simbólica real y efectivamente expresa la realidad concreta. Si la realidad
concreta es objeto mismo del cual se habla, la realidad simbólica es la que se
vale de las señales, signos y símbolos como instrumentos de mediación para
expresar la realidad concreta. Estos instrumentos de mediación conforman todos
los sistemas simbólicos existentes. Las señales pueden encontrarse en la
naturaleza como presagio de acontecimientos. Es el caso de un cielo nublado,
humo, viento fuerte, etc. El reconocimiento de señales no amerita un amplio
conocimiento de la significación de los sistemas simbólicos. Muchos animales
responden instintivamente ante la aparición de estas. No ocurre lo mismo en el
caso de los signos, ya que solo animales muy inteligentes, como perros y monos
responden a los mensajes transmitidos mediante signos. La Enciclopedia
Británica define como signo a un denotador concreto que posee un significado
inherente especifico, casi análogo a la oración y que contiene significados de
una naturaleza intrínseca. Cita como ejemplos más comunes los dibujos y las
pinturas.
Autor: Geraldo
Antonio Fernandez Liranzo
Universidad Autónoma de Santo Domingo |