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Sin embargo, Vasari había formulado una idea determinante, el
nuevo nacimiento del arte antiguo, que presuponía una marcada conciencia
histórica individual, fenómeno completamente nuevo en la actitud espiritual del
artista. De hecho el Renacimiento rompe, conscientemente, con la tradición
artística de la Edad Media, a la que califica, con pleno desprecio, como un
estilo de bárbaros o de godos. Y con la misma consciencia se opone al arte
contemporáneo del Norte de Europa. Desde una perspectiva de la evolución
artística general de Europa, el Renacimiento significa una ruptura con la unidad
estilística que hasta ese momento había sido supranacional.
Diferentes etapas históricas marcan el desarrollo del
Renacimiento:
La primera tiene como espacio cronológico todo el siglo XV, es el denominado
Quattrocento, y comprende el Renacimiento temprano que se desarrolla en Italia.
La segunda, afecta al siglo XVI, se denomina Cinquecento, y su dominio artístico
queda referido al Alto Renacimiento, que se centra en el primer cuarto del
siglo. Esta etapa desemboca hacia 1520-1530 en una reacción anticlásica que
conforma el Manierismo. Mientras que en Italia se estaba desarrollando el
Renacimiento, en el resto de Europa se mantiene el gótico en sus formas tardías,
situación que se va a mantener, exceptuando casos concretos, hasta comienzos del
siglo XVI. En Italia el enfrentamiento y convivencia con la antigüedad clásica,
considerada como un legado nacional, proporcionó una amplia base para una
evolución estilística homogénea y de validez general. Por ello, allí, es posible
su surgimiento y precede a todas las demás naciones. Fuera de Italia la
Antigüedad Clásica supondrá un caudal académico asimilable, y el desarrollo del
Renacimiento dependerá constantemente de los impulsos marcados por Italia.
Artistas importados desde Italia o formados allí, hacen el papel de verdaderos
transmisores. (Articulo enviado por: Felipe
Vergara Lucero-
bodyarquipro@yahoo.com) |