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Ritual y viaje. La
idea del viaje, que todo lo impregna, está más claramente expresada por los
grandes relieves de procesiones rituales dentro de las salas hipóstilas: Luxor,
de Amenofis III, del siglo XIV a.C.; de Karnak, de Ramsés II, del siglo XVIII
a.C., y Medinet Habu (oeste de Tebas), de Ramsés III, de comienzos del siglo XII
a.C. |
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Al dios le eran ofrecidos muchos sacrificios en su vagar. Al
mismo tiempo, él realizaba importantes actos de Estado por medio de oráculos
tales como la elección de Tutmosis III, cómo faraón. “Cuando el dios era
sacado.... llevado en una barca a hombros de los sacerdotes, se le hacían
peticiones o se le presentaban candidatos a diferentes puestos. El dios aceptaba
y rechazaba. Probablemente avanzando hacia el peticionario o apartándose de él,
manifestaba el dios su voluntad”. Los enormes relieves de las paredes de estos
templos reales revelan la gran importancia concedida a las ceremonias rituales
realizadas durante el viaje del dios. Dichos relieves reproducen prácticamente
todos los pasos y todas las acciones del faraón cuando éste, hijo y
representante del dios, acompañaba la barca sagrada que contenía su imagen
oculta dentro del naos. Debemos a estos relieves la mayor parte de nuestros
conocimientos del ritual: el camino por tierra y agua de un santuario a otro, la
situación de las distintas paradas procesionales y los sacrificios realizados.
Las ceremonias sacrificiales tenían la máxima importancia pero esto no era todo:
“Los antiguos escritores nos han hablado de reyes y sacerdotes que llevaban
máscaras de animales durante las ceremonias religiosas. El bajorrelieve de
Ramsés II en la pared sur de la sala hipóstila es la mejor ilustración de estos
escritos”. En este relieve Ramsés II se halla representado, andando hacia atrás,
mientras mira hacia la barca sagrada. En su mano izquierda sujeta un triple
incensario y con la derecha arroja granos de incienso en el recipiente ritual
cuya trayectoria está señalada por una curva de puntos. Los sacerdotes con
cabeza de halcón “que llevan la barca desempeñan el papel del gran o pequeño
Paout”; en filas de cinco, marcando el paso hacia atrás y hacia delante, forman
un “consejo al que le son comunicadas las decisiones de Amón”.
Las columnas de la sala hipóstila están densamente agrupadas
y el espacio entre ellas y la pared es tan estrecho que la cámara fotográfica no
puede captar los grandes relieves de una sola toma. En los volúmenes, grandes y
poco manejables de la Description de L’Egipte publicados por primera vez por
orden de Napoleón I en los comienzo del siglo XIX, el dibujante representó las
escenas completas. En una de ellas los sacerdotes no llevan cabezas de animales
sino que llevan la cabeza afeitada. A pesar de ciertas inexactitudes, el
carácter de la procesión esta bien representado: las varas de madera sobre los
hombros de los sacerdotes soportan la barca sagrada y sobre ella pueden verse la
capilla del dios, las plumas divinas y a proa y a popa, cabezas de carneros, el
símbolo de Amón.
A lo largo de las paredes de la sala hipóstila del templo de Luxor está
representado el “Magno festival de Opet”. Las distintas etapas del viaje de
Amón, desde su cella de Karnak hasta la de Luxor y vuelta, son mostradas
minuciosamente a lo largo de un friso de unos 46 metros: la ofrenda del rey ante
las barcas en el templo de Amón en Karnak; las barcas llevadas desde el templo
de Karnak hasta el Nilo a hombros de los sacerdotes; el viaje de las barcas por
el Nilo hasta Luxor, con acompañamiento procesional por tierra; la procesión de
las barcas desde el desembarcadero hasta el templo de Amón en Luxor; colocación
de las barcas en el templo de Luxor y ofrendas sacrificiales: el viaje de
regreso y, finalmente, el acto de sacrificio del rey ante las barcas, en el
templo de Amón en Karnak. El “Magno festival de Opet”, el cual consistía
principalmente en este viaje procesional y los sacrificios relacionados con él,
era fundamentalmente un rito de fertilidad. (Articulo enviado por:
Felipe Vergara Lucero- bodyarquipro@yahoo.com) |