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Mientras la arquitectura conservaba su rigidez de origen
clásico, los elementos decorativos del rococó aportaron fantasía y elegancia a
las construcciones, pero fue sobretodo en los interiores donde la decoración
rococó consiguió los mayores logros.
ARQUITECTURA: Los adornos que, representando
falsas rocas, adheríanse a la arquitectura de las grutas y las cascadas,
llamados rocallas, fueron el principal elemento nuevo, introducido para
sustituir el rígido sistema de los órdenes clásicos, para evocar en la
arquitectura el frescor y la alegría de lo primitivo y lo campestre. Los
palacios son los primeros en adoptar como elementos básicos caprichosos
recuadros, columnas esculpidas, conchas, etc.
ESCULTURA: Alemania acogió el rococó con tal
entusiasmo que le fue difícil desprenderse de él . Un gran escultor del siglo
rococó fue Andrea Schluter, autor de la efigie ecuestre del elector Federico
Guillermo, en la cual puede observarse como el movimiento de masas y líneas, que
en el tiempo barroco afectaba solamente a la concepción del conjunto, en el
siglo XVIII fue utilizada como un detalle para dar vida a cada pormenor de los
cuerpos.
PINTURA: El carácter de la época rococó,
enamorada de la intimidad, favoreció en pintura, lo mismo que en la escultura,
el cultivo del retratismo. Este hubiese carecido de gracia sin el realismo, y
por tanto, se inspiró en la pintura holandesa y flamenca, especialmente en Van
Dyck. El cliente ya no es el Rey, con las grandes necesidades decorativas de un
palacio, sino que se halla entre los nobles y burgueses adinerados a los que ha
dejado de interesar las composiciones históricas y mitológicas, aunque a menudo,
se complacen todavía en hacerse retratar caracterizados como personajes de
fábula. (Articulo enviado por:
Lluvia Velandia,
lluviadelv@hotmail.com) |