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Medio edificado y la tierra; como suministradora de
recursos energéticos y materiales.
La naturaleza y la forma físico del medio edificado actual están construidas a
partir de recursos energéticos y materiales renovables y no renovables
procedentes del manto de la tierra y su entorno no ambiental. El medio
edificado, además de sus consabidas dependencias de los ecosistemas, también
depende de la tierra para su subsistencia, en su calidad de suministradora de
recursos energéticos y materiales. Los recursos pueden clasificarse de muchas
maneras, por ejemplo, según sus fuentes de origen: productos forestales,
minerales no metálicos y sus productos, productos de un solo metal, productos
heterogéneos, y productos compuestos. Hay que destacar que, detrás de cada
elemento empleado en el medio edificado, hay toda una historia de consumo de
energía y materiales, emisión de productos contaminantes y degradación de
ecosistemas. Por convenio, a las fuentes de energía y materiales de la tierra
las llamaremos recursos naturales, en concordancia con los modelos de
explotación humana. Los recursos naturales admiten una ulterior clasificación de
acuerdo con su disponibilidad y capacidad de regeneración. La distinción entre
recursos renovables y los no renovables es la ‘’ valoración de su importancia
relativa respecto a las variables que constituyen el medio ambiente’’; esta
distinción es básica para un enfoque ecológico de la conservación de los
recursos. Esas dependencias externas del medio edificado se pueden organizar de
forma sencilla de la siguiente manera:
Recursos renovables y sostenibles: Ejemplos de estos recursos son el agua en
su primer lugar natural y las poblaciones de flora y fauna. El concepto de
recurso renovable y sostenible, formulado en términos sencillos, significa que
la producción de esos recursos es primordialmente una función del medio
ambiente, y que, si las condiciones ambientales son adecuadas, el recurso en
cuestión continuara siendo producido.
Recursos no Renovables: Ejemplo de estos recursos son los minerales, el
suelo, los combustibles fósiles y el paisaje en su condición original. En
general, tales recursos se consideran no renovables con relación al ritmo y el
tipo de explotación humana. Los recursos energéticos no renovables son, la
esencia, los recibos del pasado de la energía solar y de ahí su cantidad global
sea limitada. El uso actual de esos recursos son parte de la humanidad alcanza
unos niveles tan altos que, comparativamente, la regeneración natural de los
mismos es casi inapreciable.
Recursos inagotables: Ejemplos de estos recursos son el aire, el agua y la
energía solar. Aunque la cantidad total de tales recursos se considere como
prácticamente inagotable, la forma en que se presenta esta sujeta a cambios,
particularmente en lo referente a su adecuación a los sistemas vivos. Por lo
tanto, cualquier cambio nocivo permanente en su composición ( por ejemplo la
contaminación ) ha de ser motivo de preocupación . No obstante hay que ser
consiente que aunque la clasificación de los recursos pueda ser útil para
algunos fines, las categorías pueden variar en el espacio y en el tiempo a
medida que se vayan descubriendo nuevos sustitutos o que cambien las técnicas de
extracción y recuperación, afectando así a su suministro. |