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Involución urbana.
Los barrios populares de la ciudad de Santo Domingo están cambiando su uso de
suelo, en un proceso que comenzó hace aprox. una década y se ha acrecentado en
los últimos años, barriadas como Villa Juana, Villa Francisca, Villas Agrícolas
son ejemplos de un proceso lento pero seguro que ha llenado sus apacibles
calles de un violento trajín propio de cualquier avenida comercial. Este es un
proceso común en casi todas las urbes latinoamericanas donde la planificación
es una constante ausente, el comercio informal al verse incapacitado de optar
por una plaza en el centro urbano se va adaptando a la composición urbana del
barrio, cambiando su imagen radicalmente, el uso de suelo mixto se traduce en
locales que en su planta baja son negocios y en la planta alta son residencias,
podemos encontrar en las otrora tímidas calles barriales elementos tan
disímiles como talleres de mecánica automotriz, artesanales, bancas de apuestas
y lotería, pequeños mercados improvisados, colegios, partidos políticos,
carnicerías, farmacias, en fin todos los vicios de la ciudad en menor escala,
dándose este fenómeno los pobladores tradicionales de los barrios, los que han
construido su fibra social y son testigos de su historia se ven desplazados por
los hábiles comerciantes y sus ruidosos negocios a algún lugar de la periferia
donde alguna inmobiliaria le ofreció el paraíso con un apartamento financiado
de “comodidad garantizada” localizado en un maravilloso lugar fuera del casco
urbano, este proceso va cambiando el perfil urbano del barrio como un gran
conglomerado de servicios destinados a usuarios de clase media y alta
provocando problemas propios de los grandes centros, como son el déficit de
parqueos, taponamientos y problemas viales.
Este circulo vicioso se reproduce y va teniendo acciones multilaterales, el
ciudadano que se marcho del barrio que le vio nacer y crecer se traslada a un
residencial de la periferia carente de servicios, pues las inmobiliarias y los
especuladores urbanos entienden que la dotación de servicios básicos como
escuelas y hospitales es responsabilidad del Estado; Esta situación a su vez es
la generadora de los interminables viajes pendulares centro-periferia en
ciudades donde el transporte publico es un caos y trasladarse en automóvil
provoca interminables dolores de cabeza y de bolsillo. Las personas cambian de
lugar de residencia pero la mayoría de sus actividades rutinarias se siguen
desarrollando en el casco urbano, el colegio de los hijos, el trabajo, la
oficina, los servicios y la mayor parte del tejido social que los ha
constituido en seres sociales. Estudios urbanísticos privados proponen una
inversión estatal en los barrios tradicionales, aumentando la superficie
habitacional y optimizando la red de servicios, esto es contando con la
especial situación de los barrios tradicionales localizados en el mismo radio
de acción del centro urbano, esto conservaría las relaciones sociales, los
intercambios culturales y la identidad barrial, con esta medida se controlaría
en gran medida el crecimiento horizontal de la ciudad y se demostraría la tesis
de que mientras mas pequeña es la ciudad mas fácil es de administrar y aplicar
las legislaciones pertinentes para su planificación estratégica en el marco de
un desarrollo sostenible. Autor: Geraldo
Antonio Fernandez Liranzo
Universidad Autónoma de Santo Domingo |