Bases del urbanismo



Desde los tiempos de Camilo Sitte y su inefable catalogo de recomendaciones sobre la estética de las formas urbanas, hasta los más recientes discursos de Linch, Benevolo y Rossi, podemos encontrar un discurrir continuo y muy fecundo acerca del diseño del espacio que envuelve la ciudad.

Esta practica tiene la virtud, en verdad nada despreciable, de que sitúa la cuestión urbana en terrenos de la exclusiva propiedad del arquitecto, siendo como lo es el urbanismo un asunto de interés general que siempre ha contado con la opinión de expertos y no expertos de las mas variadas disciplinas. No hay que olvidar a Evaenezer Howard era taquígrafo parlamentario cuando se le ocurrió la idea de la ciudad jardín, hace poco mas de cien años, al calos de las discusiones de entonces acerca de la superpoblación y el deterioro de la calidad de vida de las grandes ciudades europeas.

Todo hecho urbano es por regla general un continente de arquitectura. Es posible y , mejor aun, necesario estudiar la ciudad a partir de su generación espacio-temporal, situación esta que se da solamente a través de los diferentes matices que aportan los hechos arquitectónicos en conjunto y por separados. La forma de la ciudad no será la sumatoria de las formas arquitectónicas, sino mas bien la integración de dichas formas en una nueva y mas exigente concepción del espacio, producto del esfuerzo colectivo y las practicas sociales mas abarcadoras. Y al decir esta ultima frase nos colocamos a solo medio paso de la concepción urbanística de base sociológica, en la cual se han hecho tan abundantes aportes teóricos durante los últimos 30 años aplicando a la ciudad las herramientas conceptuales de las ciencias sociales.

Los planteos de la sociología marxista, desde finales del siglo XIX con los ensayos del propio Engels acerca del problema de la vivienda y las grandes ciudades, constituyen un formidable marco para la discusión de la esencia del urbanismo, en tanto contenido socioeconómico y soporte material de una formación social históricamente determinada. De esta escuela del pensamiento es el axioma según el cual la ciudad se muestra como la proyección de la estructura social sobre el espacio; apreciación esta de gran importancia para la abstracción científica en el abordaje de la cuestión urbana. Ciertamente, este enfoque materialista-dialéctico de la ciudad y el urbanismo ha abierto grandes posibilidades a la investigación y al debate teórico, en donde las ideas y proyectos de los arquitectos han tenido que conformarse con las opiniones multidisciplinarias del colectivo social al que van dirigidas. El cuestionamiento de las ideas marxistas que gobierna las conductas humanas para el final del siglo XX no podría jamás escamotearle importancia y lucidez al método de análisis socioeconómico del espacio urbano en tanto producto social.

Para citar este articulo en formato APA: Revista ARQHYS. 2012, 12. Bases del urbanismo. Equipo de colaboradores y profesionales de la revista ARQHYS.com. Obtenido , de http://www.arqhys.com/articulos/urbanismo-bases.html.