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La importancia del estudio Urbanístico.
Hace tan solo 50 años que la preocupación de los arquitectos y urbanistas se
centraba en la manera de canalizar adecuadamente los procesos de urbanización en
los países que salieron primero en la carrera de la industrialización y el
desarrollo tecnológico. La carta de Atenas de 1933, en donde le corbusier
recopilo las discusiones teóricas del IV CIAM, paso revista a los resultados del
primer siglo de urbanización moderna en Europa y América, debatiendo la
situación de 33 casos críticos; ciudades en donde el caos y el desorden de su
crecimiento estaría obligado a la búsqueda de nuevos modelos de organizaciones
racionalidad en el funcionamiento su estructura espacial.
Sin embargo aquello era solo la punta del iceberg en comparación con el
derrotero que ha tomado tal proceso en la segunda mitad del presente siglo; y
mas aun, llama poderosamente la atención el descubrimiento que ninguna de las 12
grandes megalópolis de hoy figuraban entre aquellos 33 caos críticos; Ciudad
México, El Cairo, Buenos Aires, Sao Paulo, Río de Janeiro, Bombay, Calcuta,
Nueva Delhi, Seúl y Shangai eran para entonces ciudades menores y hoy sobrepasan
por mucho los 10 millones de habitantes.
El grado de urbanización de los países industrializados del mundo desarrollado
tiende a estabilizarse, al tiempo que desciende la tasa de crecimiento natural
de su población total. Esto significa que el peso mayor de la explosión
demográfica y la urbanización actual cae directamente sobre los países y las
ciudades del llamado tercer mundo, por demás agotado por la crisis de la deuda
externa y sometida circunstancialmente bajo el campo de fuerza del
neoliberalismo económico. He aquí a no dudarlo, uno de los aspectos cruciales
del problema urbano en América latina de cara al siglo XXI; la no
correspondencia entre un proceso de urbanización cada vez mas acelerado y una
base económica cada vez mas frágil, inestable y dependiente, incapaz de
reproducir las condiciones materiales que sirvieron de soporte al primer proceso
de urbanización de los países industrializado en Europa y Norteamericana a
partir del siglo XIX.
Son tres enfoques distintos pero no contradictorios y que más bien tienden a
complementarse al interior de una practica tan ramificada y envolvente como lo
es el urbanismo, en tanto proceso de producción social del espacio y
configuración física del hábitat humano. La primera y más antigua
practica-teórica corresponde a lo que hemos denominado enfoque
semiótico-formalista, que procura estudiar los hechos urbanos solamente a partir
de su contenido arquitectural, descifrando sus códigos de expresión formal cual
si se trata de una obra de arte que busca la perfección de cada una de sus
partes al compás de los toques maestros de su creador. |