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La estructura metálica más común consiste en múltiples
elementos de construcción, como se recoge en la figura 3c. Para estructuras de
más de 40 plantas se emplean diversas formas de hormigón armado, acero o mezcla
de estos dos. Los elementos básicos de la estructura metálica son los pilares
verticales o pies derechos, las vigas horizontales que abarcan la luz en su
mayor distancia entre los pilares y las viguetas que cubren la luz de distancias
más cortas. La estructura se refuerza para evitar distorsiones y posibles
derrumbes debidos a pesos desiguales o fuerzas vibratorias. La estabilidad
lateral se consigue conectando entre sí los pilares, vigas y viguetas maestras,
por el soporte que proporcionan a la estructura los suelos y los muros
interiores, y por las conexiones rígidas en diagonal entre pilares y entre vigas
(figura 3a). El hormigón armado puede emplearse de un modo similar, pero en este
caso se deben utilizar muros de hormigón en lugar de riostras, para dar una
mayor estabilidad lateral. Entre las nuevas técnicas de construcción de
edificios de cierta altura se encuentran la inserción de paneles prefabricados
dentro del entramado metálico, las estructuras suspendidas o colgantes y las
estructuras estáticas compuestas. En la técnica de inserción se construye una
estructura metálica con un núcleo central que incluye escaleras de incendios,
ascensores, fontanería, tuberías y cableado eléctrico. En los huecos entre las
estructuras horizontales y verticales se insertan paneles prefabricados en forma
de cajón. Éstos permitirán efectuar transformaciones posteriores en el edificio.
En la técnica colgante (figura 3b), se construye un núcleo central vertical, y
en su parte superior se fija una fuerte estructura horizontal de cubierta. Todos
los pisos a excepción de la planta baja quedan sujetos al núcleo y a los
elementos de tensión que cuelgan de la estructura de la cubierta. Una vez
terminado el núcleo central, las plantas se van construyendo de arriba a abajo.
En la técnica de apilamiento o estructura estática compuesta (figura 3c) se
colocan paneles prefabricados en forma de cajón con la ayuda de grúas
especiales, unos sobre otros, y posteriormente se fijan entre ellos. En
edificios de más de 40 plantas el acero se considera el material más adecuado.
Sin embargo, los últimos avances en el desarrollo de nuevos tipos de hormigón
compiten con el acero. Los edificios de gran altura a menudo requieren
soluciones estructurales más elaboradas para resistir la fuerza del viento y, en
ciertos países, la fuerza de terremotos. Uno de los sistemas de estructura más
habituales es el tubo exterior estructural, empleado en la construcción del
World Trade Center (411 m) en Nueva York. En él, con pilares separados y
conectados firmemente a vigas de carrera horizontales sobre el perímetro del
edificio, se consigue la fuerza suficiente para soportar las cargas y la rigidez
necesaria para reducir las desviaciones laterales. En este caso, para el tubo
estructural se empleó una mezcla de hormigón y materiales de construcción
compuestos, hechos de elementos estructurales de acero encofrados con hormigón
armado. En los edificios de gran altura se suele utilizar una combinación de
acero y hormigón armado. La elevada relación resistencia-peso del acero es
excelente para los elementos de luz horizontal. Los hormigones de alta dureza
pueden aportar de un modo económico la resistencia a la fuerza de compresión
necesaria en los elementos verticales. Además, las propiedades de la masa
interna y la humedad del hormigón ayudan a reducir los efectos de las
vibraciones, uno de los problemas más usuales en los edificios de gran altura. (Articulo enviado por:
Junior Rosario,
yaniar79@hotmail.com) |