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Zonas verdes. Cada vez más municipios
sensibilizados por la calidad de vida en su entorno urbano toman conciencia del
reto social y cultural que importa la preservación de los grandes espacios
verdes, de la protección, del patrimonio natural y de la biodiversidad, así como
del acondicionamiento de las orillas de los ríos. Una gestión ecológica de los
espacios verdes urbanos implica una colaboración intensa entre, urbanistas,
arquitectos, ingenieros y paisajistas.
Función reguladora de la vegetación. En un entorno en el que la
contaminación y el ruido representan una agresión constante, la función
reguladora de los espacios verdes aun no siendo definitiva, no debe ser
minimizada. Los espacios verdes ayudan también a reducir el ruido, de igual
manera la vegetación frena la prolongación del sonido. La eficacia de este muro
antirruido natural depende de la densidad y el tipo de plantas. Los espacios
verdes urbanos proporcionan un sin numero de ventajas y favorecen al mismo
tiempo.
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El equilibrio físico y psicológico de los ciudadanos, a menudo afectado por el
entorno urbano.
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Los intercambios y las relaciones sociales, sobre todo de los jóvenes en los
jardines y las áreas de esparcimiento.
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Las actividades económicas forestal y agrícola y la horticultura.
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La conservación del patrimonio natural, la protección de la fauna y la flora y
la lucha contra la erosión.
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Así mismo la conservación de los ecosistemas.
La relación entre la naturaleza y el entorno construido estructura la identidad
de la ciudad. Un valor objetivo como es la superficie verde por habitante, se
debe relativizar en función de la situación de los espacios verdes y su
distribución en la ciudad, sus relación con el entorno edificado y su uso parque
públicos, espacios d ocio jardines privados , bosques, terrenos agrícolas, etc. |