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¿Por qué el edificio de Verizon se considera un hito en la
arquitectura dominicana?. Este es un proyecto que básicamente cumplió con
los requerimientos del cliente que demandó de la mayor calidad y cumplimiento de
las normas más estrictas. El que haya resultado ser arquitectónicamente un hito,
es porque el edificio quedó bien, pero el diseño no tenía mayores pretensiones,
porque se trata de un diseño muy sencillo y simple con materiales nobles, pero
no caros. ¿Qué elementos tienen el edificio para que sea tema central del
“Diálogo de la Arquitectura con la Sociedad?. El proyecto tiene varios
componentes interesantes. Primero porque Verizon es una de las empresas más
grandes del país y es de capital extranjero, sin embargo decide hacer un
concurso con profesionales dominicanos. En gran parte esa decisión es una forma
de mantener ese vínculo con la sociedad dominicana. Lo otro es que siendo una
empresa líder, el proyecto tiene mucho impacto en la ciudad en el sentido de su
ubicación, sus dimensiones y la cantidad de gente que trabaja ahí. ¿Que
Verizon opte por los arquitectos dominicanos, significaría quizás que nos
estamos abocando a un estilo más criollo?. La verdad no tenemos un estilo
criollo. Los estilos que tenemos son importados y con la globalización, todos
los países se ven abocados a perder un poco de su identidad para convertirse en
ciudadanos del mundo. Verizon opta por los dominicanos, porque éstos entienden
la cultura local.
¿Entiende que la arquitectura se ha mantenido cerrada al pueblo que ahora quiere
llegar a través de este diálogo?. Hay una necesidad muy grande de que la
sociedad en general entienda cual es el valor y el trabajo de los arquitectos.
Muchos piensan que utilizar un arquitecto para un diseño es un gasto, pero
generalmente no es así, es una inversión que la mayoría de las veces representa
un ahorro, porque se logra un edificio más eficiente y coherente con las
necesidades del cliente. Además se logra más eficiencia en el uso de los
recursos y el proyecto es más atractivo y valioso estéticamente. Nuestro trabajo
implica coordinar todas las otras disciplinas de la ingeniería, por eso el
trabajo del arquitecto va mucho más allá de hacer que la fachada sea bonita, es
mucho más profundo y complejo. Este es un trabajo valioso que debe valorarse en
su justa dimensión. ¿Qué tan costoso es el diseño arquitectónico de una
obra?. En relación al costo total de un proyecto, lo que se gasta en diseño
es pírrico y el no usar a un arquitecto representa un gasto muchísimo mayor. El
valor del arquitecto, según el Codia, es de un seis a un ocho por ciento del
costo total de la obra, cuando se trata de un proyecto monumental y muy
complejo. En los proyectos más sencillos andan por alrededor de un cuatro a un
cinco por ciento. Por lo normal el cliente nunca quiere pagar esa tarifa y los
arquitectos se ven obligados a cobrar menos. ¿En qué medida y por qué se
gastaría más?. Ahora el mercado, sobre todo en el área de los bienes raíces,
exige que los proyectos tengan un valor de diseño y que este sea bueno,
atractivo y funcional, porque de lo contrario el edificio tendrá mayor
dificultad para la venta. El mismo diseño que hace una persona con experiencia y
otra sin ella, puede costar lo mismo, pero el resultado final puede ser muy
diferente.
¿Cuando se habla de abrir la arquitectura a la sociedad, ¿significa que los
arquitectos prepararán un diseño para una vivienda económica?. Claro, y eso
es común en la vida del arquitecto y es uno de los mercados más grandes del país
dado el déficit enorme de este tipo de viviendas. Hace poco se celebró un
concurso para el diseño de un proyecto de viviendas económicas. ¿Pero, la
persona de clase media que decide construir una casa sencilla, encontrará un
arquitecto interesado en hacerle un buen diseño?. La verdad es que es muy
raro que se dé este caso, pero he tenido la oportunidad de hacer diseño para
personas de escasos recursos y ha sido una experiencia muy interesante, porque
es un reto muy difícil. Quizás una de las cosas más difíciles es hacer una
vivienda económica en la cual la persona que la habita se sienta cómoda y con
dignidad, porque hay que hacer un diseño eficiente, que cueste poco y que cumpla
con el anhelo de quien la habita. Pero hay una percepción de que el diseño
arquitectónico es un lujo superfluo y es justamente lo contrario, porque un
arquitecto puede hacer que una casa económica sea mucho más digna y agradable
para una persona, y como sus honorarios son proporcionales al costo de la obra,
el pago del diseño sería muy poquito. ¿Cómo se deja sentir entonces la
arquitectura en esta clase?. El impacto de la arquitectura en la sociedad va
más allá de la casita individual de una persona, tiene que ver con el
planeamiento urbano, con la organización de la ciudad y en cómo se distribuyen
los espacios urbanos. ¿Qué opinión le merece a usted la realidad urbana de la
ciudad?. No es que haya poca planificación porque aquí se han realizado
muchos planes y estudios de urbanismo. Es un asunto de voluntad, de darle
seguimiento y reforzarlos con acciones concretas. Pero se está trabajando y hay
gente muy preparada trabajando en la planificación de la ciudad y este diálogo
que estamos haciendo es parte de eso. ¿Cuáles serían los aspectos
prioritarios que habría que atender?. Hay que rescatar las áreas públicas
que ya teníamos y tratar de conseguir más áreas públicas, porque la realidad es
que la ciudad crece y cada vez tiene menos espacios públicos.
¿Tener una ciudad que crece de forma vertical, con grandes torres cerradas, no
choca un poco con el deseo de tener una arquitectura abierta a la población?.
No creo, porque muchas ciudades son muy verticales, con torres enormes y sin
embargo son completamente públicas. Pero hay muchas maneras de construir
edificios y dejar espacios para que la ciudad respire. Ahora, nosotros tenemos
un problema y es que generalmente los promotores se desbordan de los parámetros
y reglamentos que tiene la ciudad y ocupan no sólo los respiros que deben dejar
los edificios, sino que hasta ocupan parte de las aceras. Y eso es algo que
tenemos que cuidar porque más temprano que tarde la ciudad estará invadida. Y
hay que tener claro que no es sólo la invasión de la gente de escasos recursos
que ocupan las zonas verdes, sino de la gente de más alto nivel que ocupa los
espacios públicos. ¿Qué hacer en este caso?. La clave es planificarse,
establecer reglas claras y hacer que se respeten, porque la mayoría de los
edificios no cumplen las reglas de construcción establecidas y a medida que las
violamos, nos estamos dañando a nosotros porque se daña el lugar donde estamos
insertados y por ende pierde valor. Otra realidad es que tenemos un problema de
seguridad. La persona que tiene miedo tendrá que tomar medidas en el diseño y
entre ellas está la de hacer un muro o muralla china, con un alambre de tijera
que parece que estamos en guerra. Y lamentablemente eso afecta muchísimo la
percepción de la ciudad, pero hasta que no se corrija su causa, no se puede
evitar. ¿En qué otros proyectos relevantes le ha tocado trabajar?. Hemos
trabajado en varias obras, entre ellas el edificio Intercentro, (la torre de
vidrio que está en la Lope de Vega,) muy interesante porque ese edificio tiene
estructuras que nunca se habían utilizado como son los amortiguadores sísmicos.
Otro proyecto interesante fue la torre Capricornio, en la Pedro Henríquez Ureña,
la Heladería Bon de Arcadas, y la remodelación del Aula Magna de la UASD.
Por: Tania Molina |