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arquitectura de esta singular época y que refleja las
contradicciones de la sociedad porfiriana. El
Eclecticismo, la permanencia de esquemas y gustos académicos
provenientes de las Escuelas de Bellas Artes europeas, que influyeron tanto
durante el Neoclásico, la necesidad y el deseo de una buena parte de la sociedad
por el "revival", y al mismo tiempo su interés por integrarse a la modernidad
del "nouveau", junto con el deseo "nacionalista", basado en la interpretación y
el "renacimiento" de lo prehispánico, retratan claramente, el desarrollo y
evolución de una sociedad que con gusto, a cambio del "progreso" se sometía a
una dictadura. La capital manifestó su crecimiento desde 1890 extendiéndose
hacia el barrio de Santa Maria la Ribera, al poniente y hacia Arcos de Belén al
sur. De 1895 a 1905 la actividad constructiva se acrecentó haciendo evidentes
los profundos y favorables cambios que se producían en el habitad de la
burguesía capitalina y los edificios institucionales y privados, en contraste
con el empeoramiento de las viviendas de las clases bajas. Si bien el régimen
porfirista intentó dar gran esplendor a la ciudad de México pretendiendo dotarla
de la infraestructura necesaria para la gran urbe, en los barrios bajos, zonas
viejas del centro de la ciudad y las zonas pobres de algunos barrios, el
hacinamiento, la miseria y la insalubridad de las viviendas proliferaban
velozmente. "Las mansiones señoriales y nobiliarias de la época virreynal,
habían perdido para muchas gentes el valor y la nobleza que habían dado fama a
la capital un siglo antes, siendo calificadas de "severas y tristes". Así, las
familias que las habitaban, se desplazaron hacia las nuevas colonias que
ofrecían la posibilidad de una vida más "moderna".
Paralelamente, tanto la aristocracia como el gobierno, emprendían la erección de
grandes y monumentales construcciones: refinadas residencias, villas y chalets;
ricas y elegantes tiendas; lujosos cafés, restaurantes y teatros; imponentes
almacenes y bancos, etc. El inminente ingreso de extranjeros al país y
específicamente a la capital, debido a las concesiones otorgadas por el gobierno
a empresas extranjeras, trajo como consecuencia inmediata, entre otras, la
construcción de un gran numero de viviendas para albergarlos. Por esto, se
fundaron nuevos barrios en los cuales la alta burguesía nacional compartió el
espacio urbano con ingleses, franceses, italianos y norteamericanos, por lo que
estos barrios se les llamo "colonias". Surgieron entonces la colonia Santa María
la Ribera (que aunque fundada en 1861, fue durante los primeros años del
porfirismo cuando comenzó su verdadero auge), la Guerreo (1874), San Rafael
(1882), Cuauhtémoc (1890), Juárez (1898), y la Roma y Condesa (1902.) Muchas de
estas colonias poseían amplias avenidas y banquetas arboladas, que permitían
pasear a la sombra y admirar, al mismo tiempo, hermosos jardines y residencias
de diversos "estilos" que comenzaban a dar a la ciudad un carácter de
"modernidad" que la colocaba a la altura de algunas ciudades europeas. Varias
fueron las razones que determinaron la creación arquitectónica de este periodo:
la influencia de los nuevos estilos que imperaban en Europa a principios del
siglo, al igual que algunos factores culturales diversos entre los que destacan
el europeismo principalmente que fueron interpretados como símbolo de "status",
de distinción y "modernidad"; el cambio en la economía del país, junto con la
aparente estabilidad política y social; La introducción de nuevas y
revolucionarias técnicas de construcción, fueron algunas de las más importantes. (Articulo enviado por:
Julio César Pérez Guzmán,
esstigma@hotmail.com) |