|
Aún se puede sentir hoy una impresión de altura infinita,
poco cerrada, si se accede a la iglesia de Santa María de los Angeles, antiguo
frigidarium de las termas, o si, entrando en las ruinas de la basílica, se
reconstruyen mentalmente sobre las bóvedas de medio cañón de la nave norte,
única conservada, las de crucería que cubrían la nave central de 47 metros de
altura. En estos y otros muchos edificios, como el Mausoleo de Galerio en
Tesalónica, se advierte el nuevo lenguaje que rige la arquitectura tras el corte
marcado por la crisis. Multiplicando recursos antes excepcionales y reduciendo
el uso de otros mas comunes, domina ahora el gusto por los edificios mas
cerrados, por el punto de vista exclusivamente interno, por las formas curvas
sencillas, por las arquerías sobre columnatas, por la difusión del arco en
puertas y ventanas: en una palabra, se ponen las bases de la arquitectura que
florecerá en la Edad Media en Bizancio y Europa. |