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Sus creaciones en Milano incluyen la
iglesia de Santiago y de Santa María Delle Grazie y el patio
de la canúnica de San Ambrosio. En Roma termina el
Templete de San
Pietro in Montorio. Bramante continuó aplicando
su estilo en el Patio de Santa María de la Pace de pilastres
jónicos en la planta baja y corintias en la alta.
La ordenación se hace más rigurosa en el Patio de San Damaso en
el Vaticano. Finalmente, no se puede abandonar Bramante sin
mencionar su reconcepción de
San Pedro. Reemplaza la
basílica original por un plano, donde el cuadro, como en las
obras de Alberti juega un papel principal. Si bien es cierto que
la parte principal es una cruz griega cuyos extremos terminan en
absides, ésta se inscribe casi perfectamente en un cuadro, al
cual se superpone otro hasta formar prácticamente una estrella
de David. En el centro y en los ángulos de la cruz, cúpulas
semi-ésfericas. La obra fue reforzada por
Miguel Ángel,
quien, sin embargo, trato de respetar el plan original. |