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Su techo es bañado directamente por la luz
del sol que se cuela entre las copas de árboles que los rodean
por sus costados. La casa así emplazada parece un brillo de la
propia naturalez. En esta construcción, Wright perfeccionó
el uso de
los materiales, la integración de los volumenes del
espacio interior de la casa con
el espacio exterior de la
naturaleza. La casa Kaufmann se configuró, desde entonces, en el
principal referente, en el más claro e inmediato ejemplo del
sentido de toda la arquitectura de F.L. Wright. Alabada por su
concepción, la casa Kaufmann es el símbolo de un estilo
arquitectónico que aún hoy es defendido por muchos pensadores y
arquitectos. La propuesta de la arquitectura orgánica de Wright,
su rechazo de la metropoli urbana moderna, no consistía en la
simple idealización del contacto con la naturaleza y la proclama
de un necesario regreso al campo. Lo que se intentaba era, en
realidad, que la construcción humana ocupara un territorio
descentralizado. Se buscaba que la industria, la técnica, las
máquinas, las viviendas, estuvieran rodeadas por grandes
espacios naturales. Esto permitiría que la ciudad no se ahogara
en sí misma. En este sentido, apuntaban las ya mencionadas Praire Houses y el proyecto utópico de la Broadacre City. La
imposibilidad de realizar su gran proyecto de una "ciudad
orgánica" hizo que Wright debiera contentarse con una sola
construcción como símbolo nítido y acabado de todo el sentido de
su búsqueda. Por eso, la casa Kaufmann, con su perfecto
equilibrio entre la construcción humana y su entorno natural, es
el último símbolo de una arquitectura empeñada en cristalizar un
diálogo de armonía, y no de violencia, con la naturaleza. |