Estilo en la arquitectura



Pero, ¿qué hace de este tema “viejo”, un tema de actualidad? Me animo a sostener una hipótesis: los requerimientos humanos, o aspiraciones del cliente de los que hablábamos, han ido evolucionando, impulsados por el mayor acceso a información, hacia requerimientos que cada vez tienen menos que ver con las reales cualidades del hábitat, para convertirse en meras solicitudes de cáscaras socialmente representativas. El pedido de un estilo es quizá la frase más sufrida y sentida en los últimos años por quienes desenvuelven su actividad en ámbito de la residencia privada. Sobre los alcances sociales de este fenómeno doy lugar a teóricos de la semiótica y de las comunicaciones, pero creo indispensable un replanteo de la responsabilidad de quienes elegimos a la arquitectura como disciplina.

Considero, ya desde este ángulo, al menos preocupante la cantidad de arquitectos envueltos en la construcción ideológica -y concreta- de esta realidad holliwoodiana en que nos encontramos. Y aquí deseo hacer otra salvedad, muchos de los profesionales que escuchamos y/o vemos en los medios masivos responden a la fórmula sagrada de “demanda del mercado”, al paso del tiempo corresponderá discernir sobre la oportunidad de estos actuales formadores de opinión -usualmente guiados por modas, tan efímeras e insustanciales que no resisten un análisis posterior-. Me preocupa sí, el grado de complicidad que toman la gran mayoría de los arquitectos restantes, sea desde una posición pasiva, cuando aceptan toda proposición como válida, sin ni si quiera asumir un rol en la discusión, o bien desde una actividad descomprometida y absolutamente falta de creatividad, repitiendo fórmulas simplistas y superficiales.

Dejando de lado las aspiraciones mayores –aunque imprescindibles y finales- de nuestra profesión como es la de construcción de una cultura, surgen preguntas, más banales, que deberían movernos a la reflexión: ¿Seremos concientes que ante este accionar profundizamos –aún más- la deflación de nuestra profesión, asumiendo el rol de actores prescindibles de una obra que finalmente nos tiene como responsables? o que cuando construimos un bow window orientado al Oeste no sólo disminuimos la calidad de vida del usuario directo, sino que atentamos contra el medio ambiente por una innecesaria refrigeración, ¿Que las “casas country” que se construyen, pueden ser fácilmente reemplazadas por semi-industrializadas de catálogo, de las que, por otra parte, son burda copia?. Esta situación, aquí sólo esbozada, debería movernos a todos, educadores y profesionales a repensar nuestro rol en la sociedad.

Podemos continuar quejándonos del desinterés creciente en nuestra profesión y su demanda social, continuar construyendo “en estilo”, continuar sobre el camino más fácil y descomprometido. O podemos tomar el otro, el que implica más trabajo seguramente, el de plantearse cada situación como única, y en tal caso, dar la mejor respuesta: creativa, racional y contemporánea, “con estilo”. Estilo Serie de elementos técnicos e iconográficos que caracterizan la obra de un autor, una escuela, una región o un período histórico. Moda, hábito. del latín ¨stilus¨, estilo, modo de escribir. ¿Estilo? Es bien sabido que el plagio de un concepto es tan antiguo como el concepto mismo. El estilo (la escuela o tendencia) vanguardista o no, toma contacto con el mundo exterior, exterior al autor, e inmediatamente se desvanece, queda al alcance de todos, interpretaciones, opiniones, críticas y copias.

Al abrirse un sarcófago, salvo que se tomen los resguardos suficientes, extremadamente costosos (y artificiales), las momias se convierten en polvo. Podemos reproducir sus imágenes, poca gente notará las diferencias. Es el origen de la copia, es el origen del kitsch. Tanto las momias como las obras de la humanidad poseen, más allá de su ¨envoltorio¨ fácilmente reproducible, una sustancia que las hace únicas, un autor u objeto, un tiempo histórico y, sobre todo, un significado en relación a sus componentes. Sin esto la construcción se transforma en un mero juego de packaging, tan absurdo como la reproducción de momias con polímeros del Siglo XX. O, como denunciara Adolf Loos en su visionario texto Ornamento y Delito, se trata de un retardo en la evolución cultural de los pueblos y de la humanidad, continuar tatuando nuestros cuerpos enteros de hombres occidentales como lo hace el aborigen de la isla de Papúa. ¿Es posible definir un estilo determinado? Evidentemente sí.


De lo contrario, la tarea de los históricos del arte hubiera sido arto difícil. Necesitamos clasificar (encasillar) para poder analizar y, de algún modo, comprender la evolución de la cultura humana. Dicha tarea ha tenido dificultades a lo largo de la historia, las particularidades han sido constantes. De allí en adelante, los tamices utilizados para las clasificaciones fueron proporcionalmente más finos mientras más seria y profunda fuera la investigación, más amplios cuando la investigación tendía a un público mayor, sin compromiso y sin necesidad. Este último tamiz, se caracterizó (se caracteriza) en especial por la superficialidad. La reducción a la capa más delgada, la superficie, el ornamento, el tatuaje del indio papúa. No contempla, por ignorancia o por oportunidad, los tiempos, los entornos físicos, sociales o históricos, las ideologías, en definitiva, el alma matter de un estilo.

Cuando la premisa parte del erróneo concepto de adjudicar un nombre tan general como ¨inglés”, ¨francés¨ o ¨californiano¨, nos encontramos frente a una hipótesis racionalmente imposible de ser demostrada. El tamiz (que nos vemos obligados a utilizar) es demasiado grande, un contrasentido, ¿es también un absurdo?. Sólo a modo de ejemplo probemos definir un supuesto estilo californiano. ¿estamos hablando del romántico centro de San Francisco? ¿del bucólico paisaje de acantilados y construcciones de Richard Neutra de los años 60? ¿de las primeras construcciones experimentales de Frank Ghery? ¿de los banales suburbios construidos en cartón, imitando sus nobles pasados coloniales? ¿del barrio chino? ¿del artificio urbano y cultural, mezcla de kitsch y comercial de Disney o Las Vegas? ¿de los rascacielos y la vocación metropolitana de sus skylines en Los Angeles o San Francisco? ¿son las viviendas de F.L. Wright en sus diferentes etapas y estilos? ¿será la propuesta deconstructivista en layers o pliegues de Peter Eisenmann? etc., etc.

Por lo visto, definir un estilo a partir de una de sus variables hace la tarea nada fácil. Salvo que nuestra intención parta de un prejuicio absolutamente subjetivo, por ende no necesariamente compartido, de adjudicar a alguno de los nombrados el ostentoso mote de ¨estilo california¨. Por otra parte, no podemos escapar, especialmente en contextos como el actual de facilismo y banalidad, a la influencia de publicaciones mediocres, formadores de opinión ignorantes y motivados comercialmente, que intentan introducir un determinado modo de vivir (un life style) basados en una estrecha visión contextual y cultural, reduciendo la riqueza del material histórico como peldaño de evolución a un modo particular, a sólo una de las variables, a sólo uno de los modos de entender la realidad, dogmático, tirano, propio de los totalitarismos que, aparentemente, rechazan.

El resultado de esta visión es obvio: la reducción a la superficie visible, la arquitectura sticker, el collage de arquetipos (paradójicamente nacido como vanguardia con el arte Pop). La arquitectura, así degradada, escapa a cualquier discusión. Si este modo (¿moda?) de entender la arquitectura es aceptada por la gran masa de consumidores (el resto del mundo no-arquitecto) existe sólo un responsable: el arquitecto. ¿seremos cómplices de semejante falacia?. Reniego entonces de mis ilustres antecesores, reniego de ignorantes como Ipodamo de Mileto, Vitruvio, Alberti, Palladio, Morris, Gaudí, Mies, Le Corbusier, Williams o Sacriste entre otros. Ni siquiera supieron copiar un estilo. Autor: Ricardo Sargiotti. Arquitecto, Profesor de Diseño Arquitectónico IV. UCC. Profesor de Crítica Arquitectónica. UBP. Profesor de Paisajismo. UBP

Para citar este articulo en formato APA: Revista ARQHYS. 2012, 12. Estilo en la arquitectura. Equipo de colaboradores y profesionales de la revista ARQHYS.com. Obtenido , de http://www.arqhys.com/casas/arquitectura-estilo.html.




2 Comentarios

  1. Cabrera Andrés says:

    Es interesante

  2. Anonimo says:

    No mames esta re culera la informacion, no me sirve haganla bien alv