Salud y arquitectura


   


Esto unido a los cambios demográficos, epidemiológicos y tecnológico; la presencia de inequidad en las condiciones y acceso a los servicios; la ineficiencia en la asignación de recursos y en la gestión; la deficiencia en la calidad y las dificultades de sostener algunos servicios ha creado, frente a una demanda consciente de la población, la necesidad de responder con propuestas efectivas, razonables y sustentables en el campo del diseño de servicios de salud. No hay espacio ni tiempo para las propuestas retóricas -que abundan por otra parte-.  A mediados de la década del 90 muchos de los países de América y el Caribe habían iniciado o estaban considerando iniciar reformas en el sector salud.

Una reunión internacional convocada al efecto definió las reformas en salud como “un proceso orientado a introducir cambios sustantivos en las diferentes instancias y funciones del sector con el propósito de aumentar la equidad en sus prestaciones, la eficiencia de su gestión, y la efectividad de sus actuaciones y con ello lograr la satisfacción de las necesidades de salud de la población. Se trata de una fase intensificada de transformación de los sistemas de Salud realizada durante un periodo determinado de tiempo y a partir de coyunturas que la justifican y viabilizan”. La reforma enunciada tiene en la remodelación, ampliación y/o construcción de edificios hospitalarios consecuencias sociales tanto en forma inmediata como a largo plazo.

El edificio supera en tiempo al programa que lo genera. ¡Toda obra arquitectónica es fundadora de futuro!. La respuesta en el campo de la arquitectura hospitalaria en las ultimas décadas -en la generalidad de los casos- ha sido “la solución única” construyendo proyectos personalizados sin tener en cuenta su participación en un sistema espacial urbano o rural, en un organismo del estado o privado, en un espacio transformable. Decimos -con cierta carga de ironía- que se han programado, proyectado, construido y habilitados servicios como “creaciones espontáneas”. Los gobiernos como autoridades responsables de los programas de desarrollo en gran escala y a largo plazo, son los indicados para desarrolla las normas y guías para la programación funcional, diseño y construcción de las instalaciones sobre una base racional y amplia de manera de dar los lineamientos sobre los cuales montar las propuestas arquitectónicas. El futuro esta en gran parte en sus decisiones.

Esto requiere construir conjeturas fundamentales sobre él. Planteamos como lo señala Clement Bezold dos conjeturas fundamentales sobre el futuro que coinciden con el hecho arquitectónico: Primera. “El futuro es incierto. No existe una proyección única y segura del futuro de la salud y de la atención de la salud (…) La comprensión de las tendencias claves y de los futuros alternativos para las condiciones de salud, la atención de la salud, nuestras organizaciones y nuestras comunidades pueden enriquecer nuestra eficacia y creatividad.” (…). Segunda. “Elegimos y creamos los aspectos fundamentales del futuro con lo que hacemos o dejamos de hacer (…) Las visiones y estrategias vinculadas a una noción clara de las tendencias y escenarios nos vuelven más hábiles en la configuración del futuro que preferimos”.

Todo proyecto en salud; también el arquitectónico; implica la integración de cuatro elementos: Tendencias/Escenarios/Visiones/EstrategiasLos escenarios son compilaciones de tendencias en diversas imágenes del futuro. Visión es una expresión inspiradora del futuro preferido de quien proyecta y se adhiera a ella y se compromete en el acto creativo. Las estrategias son conjuntos de acciones integradas y que emprendemos para lograr nuestra Visión. Los programas médicos-arquitectónicos son la representación de un escenario posible. La propuesta de un “diseño sistémico ” en el campo de la arquitectura hospitalaria es una visión que propone ordenar los espacios arquitectónicos en una estructura espacial orgánica de manera de configurar el programa medico arquitectónico propuesto dentro de ella y, responder a la vez a una planificación arquitectónica estratégica que contemple los cambios y/o transformaciones operativas en el tiempo.

En un contexto de transformaciones continuas e indeterminadas el proyecto arquitectónico en cualquiera de sus propuestas, implica el uso de herramientas para entender las amenazas y las oportunidades del entorno, con el fin de aclarar e identificar de manera creativa lo optimo y valorar los enfoques que permitan avanzar hacia una propuesta física-operativa eficaz. Una de esas herramientas es el diseño sistémico donde un edificio para la salud es considerado y diseñado como parte de una malla espacial dentro de un contexto regional y constituida por todos los servicios destinados a la atención de la salud (red de atención); de manera que cuando presionamos sobre un punto de la malla toda la trama (el sistema) puede reacomodarse y adaptarse a las nuevas condicionantes.

La respuesta arquitectónica a estos conceptos es lo denominamos como hospitales modulares/sistemicos . Nuestra propuesta se basa en que frente a un panorama de reformas imprescindibles en el sector salud, donde las condicionantes exógenas (factores políticos, ideológicos, históricos, culturales, y económicos) y las que tiene que ver con los problemas existentes en el propio sector , requiere de modelos arquitectónicos que respondan -en lo posible- a un panorama inmerso en la incertidumbre SALUD, HOSPITAL Y ARQUITECTURA (Breve reseña). Nuestro país como muchos otros países de América Latina ha desarrollado casi la totalidad de su capacidad instalada durante este último siglo y el Hospital ha sido el punto de referencia de la comunidad para atender al cuidado de su salud.

Los esfuerzos realizados para responder a las restricciones económicas, la idea de que la hospitalización sólo debe tenerse en cuenta cuando no exista otra alternativa apropiada, la aparición de distintas alternativas de atención como la ambulatoria descentralizada, la domiciliaria, el hospital de día, la atención de cuidados paliativos, etc.; lo han ido llevando a modificar los principios que han regido la atención hospitalaria desde el comienzo de su aparición como principal institución de referencia. LA HISTORIA • A fines del siglo pasado y principio de éste se desarrollaron en Argentina aproximadamente 60.000 camas y el hospital se convierte en el lugar donde el desamparado acude en busca de ayuda a sus males; “el hospital de la caridad” aparece entonces como el referente de la demanda en salud. La medicina con los progresos que comenzaron a registrarse en el siglo XIX en el campo de la ciencia y de la tecnología irán transformándolo en el tiempo en un centro de asistencia médica de referencia.

En este periodo las propuestas hospitalarias europeas son las que se trasladan a nuestro país; el hospital horizontal y pabellonal llamado de “planta francesa” se instala en la Argentina. Los signos que lo identifican son: la caridad; el pabellón y la separación (el hospital separado del centro urbano, los pabellones separados entre sí, los hombres separados de las mujeres, el servicio separado de otro servicio). Esto determinara en el futuro una organización hospitalaria fragmentada por servicios, por especialidades, por pisos, por áreas de uso, etc. • A comienzos de mitad del siglo el progreso de los adelantos médicos sigue un ritmo acelerado y la visión se vuelca entonces hacia EE.UU. desarrollándose desde finales de la década del 30 y comienzos de la del 40 hasta 1954 aproximadamente 65.000 camas. El hospital vertical hace su entrada en la trama urbana de las ciudades.

El rascacielos del norte se traslada a nuestro medio y surgirá el hospital en altura “el hospital de la enfermedad”; Cuyos signos serán la enfermedad, el piso y la concentración edilicia. • El hospital sigue en un constante proceso de transformación y en las últimas décadas del siglo, las nuevas tecnologías y los adelantos en el campo de las ciencias medicas lo transformará; con una sofisticación y complejidad médica de envergadura; en “el hospital de la excelencia médica” donde los servicios de diagnostico y tratamiento y las “especialidades medicas” crecerán substancialmente.La aceleración de los cambios hace su aparición incorporando el sentido de la indeterminación operativa y de la flexibilidad física-funcional. Los signos que califican a este hospital serán la excelencia medica, la especialización operativa y la indeterminación física-funcional. Hoy existen en el país 155.000 camas aproximadamente.

Estas tres tipologías hospitalarias; adoptadas más que adaptadas en la mayoría de los casos, siguen funcionando en el presente integradas o no, según sean las posibilidades socioeconómicas de la población. La caridad, la enfermedad y la excelencia médica, están presentes en distinta medida en cada hospital, según sean las posibilidades de desarrollo del mismo en su medio socio económico. Dentro de un panorama en donde la complejidad, la fragmentación, la incertidumbre y el conflicto están presentes, el hospital de la caridad, de la enfermedad y de la excelencia médica enfrentan a una nueva propuestas. Hoy asistimos al nacimiento de una nueva concepción del hospital que no responde a la imagen de la caridad, de la enfermedad, de la excelencia medica sino a una reorientación del pensamiento político de mercado, y su signo -nos atrevemos a afirmar- es “el hospital del producto”, convirtiendo a la mayoría de las propuestas arquitectónicas en salud en “nuevas y atractivas imágenes” donde la idea de austeridad ha sido sustituida por la búsqueda de la estética del prestigio (en la mayoría de los casos costosa).

El hospital al igual que el Shoping debe vender imagen. En estos casos la imagen y la forma arquitectónica prevalecen por encima del objetivo principal que es la atención de la salud. El hospital y su respuesta arquitectónica parecería que se estuvieran dirigiendo hacia un campo en donde; como en el Shopping y el Supermercado; la imagen debe atraer por sí misma. El gran riesgo que enfrentamos es que las imágenes del hospital del producto se conviertan en una expresión de la modernidad donde la caricatura suplante al objeto mismo. Estamos en un proceso donde parece que es más importante cambiar imágenes en forma mediática antes que penetrar en las dudas que genera el presente.

Dentro del conflicto que significa el imperativo moral de mantener a una población con accesibilidad a los servicios de salud y el imperativo de buscar controlar los costes, cabe destacar que en términos de inversiones en obras arquitectónicas hospitalarias, austeridad es equivalente a equidad y esta a solidaridad. REVISAR EL ESPACIO ARQUITECTONICO HOSPITALARIO. Frente a los interrogantes: ¿Qué transformar? ¿Cómo transformar? ¿Cuándo transformar? Parecería que se hace necesario revisar al “organismo hospitalario” desde una visión que lo imagine como una estructura viviente de atención de la salud y como un espacio físico que envuelve y dialoga con las necesidades reales (prevención, enfermedad, angustia, muerte, etc) de la población asistida y del personal actuante y, en donde la incorporación del análisis de la las emociones de “todos”, puedan desprendernos de los preconceptos existentes.

Le Corbusier -maestro de la arquitectura moderna señalo: “ La arquitectura es un acto de amor y no una puesta en escena”. Señalamos a continuación algunos de los interrogantes que se nos presentan ante el emprendimiento de una obra hospitalaria. (Estos interrogantes solo pretenden ser algunos de los tantos que podrían ser enunciados y han sido dispuestos sin tener en cuenta ninguna prioridad cualitativa y con la idea de que puedan retirarse y/o agregarse otros como tales). • ¿Cómo revisar las propuestas presentes; sabiendo lo difícil que será intentar hacerlo sumergidos en la incertidumbre y en la complejidad?. • ¿Cómo encontrar nuevas y mejores formas de reglamentar, financiar, prestar servicios de atención de la salud con efectores que respondan adecuadamente a las demandas, dentro de un proceso transformador y producido por cambios demográficos, económicos, políticos, culturales, científicos y tecnológicos?

• ¿Cómo hacer para revisar la razón que nos ha llevado ha seguir adoptando propuestas. pertenecientes a un primer mundo con profundas dudas sobre sí mismo; en lugar de adaptarlas? • ¿Cómo enfrentar con una visión clara de lo incierto al concepto determinista fuertemente arraigado en muchos de los planificadores de establecimientos para la salud? • ¿Cómo revisar el pasado y tener visiones futuras en un medio donde los progresos de la ciencia y la tecnología nos han hecho temer sobre los peligros que ellas mismas conllevan? • ¿Cómo integrar a los usuarios, filósofos, pensadores, antropólogos, sociólogos, psicólogos, poetas, etc. en la determinación de nuevos paradigmas sobre la base de lo medico-social? • ¿Cómo poner en evidencia la maya de emociones que constituyen los sentimientos propios y las relaciones humanas que habitan en el campo de la atención de la salud en general y del hospital en particular, y trabajar con ellas para incluirlas en el proceso de cambio que coadyuve a la producción espiritual?

HACIA DONDE VAMOS. Una obra arquitectónica debe ser representativa de su tiempo y nuestro tiempo esta sumergido dentro de un panorama donde – como lo señalamos precedentemente- la historicidad (la salud esta inmersa en el desarrollo social), la complejidad, la fragmentación, la incertidumbre y el conflicto se presentan como temas centrales en la concreción de cualquier proyecto; Echo que nos obliga a saber elegir aquellos interrogantes sobre los cuales montarnos para producir las respuestas y las propuestas adecuadas. Una confirmación de este pensamiento, es a nuestro entender la “Declaración de Interdependencia” del XVIII Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos realizado en Chicago (1993), donde se indica: (…) “en gran parte la degradación global del ambiente, se debe al entorno construido y por lo tanto a los arquitectos y se recomienda buscar los mecanismos necesarios para arribar a una nueva concepción de la planificación y el diseño” (…).

La esencia de dicha declaración de la cual nos hacemos eco fue la de responsabilizarse en encontrar “una arquitectura sustentable” y basada (…)“en el rol determinante de las comunidades locales, en la puesta en marcha de su porvenir en favor de la formación de la comunidad de diseño interactivo, dentro de los procesos de construcción propios, para concebir establecimientos ecológicos y viables”(…) CONCLUSIONES (Sí es que son posibles). - “¿Cuál es el paradigma para América Latina?. -“Está por inventarse (…) Los pensadores, los escritores, la gente, deben revisar la estrategia del continente. En este momento estamos en plena incertidumbre, en plena molestia general”. Entendemos que es necesario plantarse pautas de diseño en donde la participación de los distintos técnicos en salud se vea enriquecida con la presencia de los usuarios y de aquellos pensadores, profesionales y técnicos arribados desde las ciencias sociales, del pensamiento y de la poesía .

Esto seguramente redundara en el acercamiento a una arquitectura sustentable alejada del discurso retórico y envejecido y fundamentalmente de “la mundialización de la copia” . Iniciar trabajos de investigaciones en el hábitat hospitalario alejados del determinismo y de las sospechas de superficialidad domestica en que hoy están envueltos muchos de los centros de investigación y docencia. Sospechamos de las imponentes planillas de relevamiento de información -que en la mayoría de los casos son de calidad insegura-, de las propuestas donde la calidad arquitectónica se observa desde la misma arquitectura en lugar de hacerlo desde la salud donde los términos de referencia tales como: Integración de recursos o sea normalización de distintos tipos de unidades productoras de servicios; Indeterminación operativa; Tecnologías adecuadas; Mantenimiento sustentable, Costo/eficacia, Verificación de las “tramas” emocionales tales como dolor, invalidez, miedo, muerte, etc. para que estas no se conviertan en un problema técnico; Estética de la austeridad para que la Némesis arquitectónica deje paso a la poesía creativa que prioriza la condición humana y no la envidia creadora; la presencia del dolor, la invalidez y la muerte pertenecen a un lenguaje que podríamos calificar de renovador en el espacio arquitectónico.

Afirmamos con Eco que “ (…) una verdadera obra de arquitectura aporta algo nuevo, no solo cuando es buena maquina para habitar o cuando connota una ideología del habitar, sino cuando critica con su existencia los modos de habitar y la ideología del habitar que la precedían. (…) ”.  Buscar nuevos términos en el espacio de la arquitectura hospitalaria que transformen el lenguaje y por lo tanto las imágenes contenidas. La tarea es rechazar previamente todos los códigos arquitectónicos precedentes, que no podrán considerarse validos en la medida en que ese clasifican soluciones-mensajes ya efectuados y no formulas generadoras de nuevos mensajes, es nuestro trabajo presente.Por: Carlos Quaglia2001


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Un comentario

  1. Angélica Lima says:

    me gustaria poder entrar en contacto con el autor de este artículo. Como hacerlo?
    Hay un proyecto naciendo sobre ambiente hospitalar, me gustaria poder invitarlo.
    Gracias

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