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Baños turcos o hamam.
El
baño turco o hamam, es
considerado como beneficioso para la salud y la piel. Utilizarlo con cierta
frecuencia, puede prevenir enfermedades, algunas dolencias o desequilibrios en
el organismo.

Esta es una alternativa a la sauna, con la diferencia de que en vez de basarse
en el calor seco, está basado en el calor húmedo, por lo que la temperatura es
menor y la humedad aumenta, lo que causa que se sude menor que si estuviera en
la sauna. Esto de debe a que cuando la temperatura del exterior supera la del
cuerpo, el organismo, para poder enfriarse, expide sudor, sacando en líquido por
medio de los poros dilatados, y al evaporarse dispersa el calor de modo que el
organismo es refrigerado.
Cuando hablamos del baño turco, la humedad del ambiente se encarga de cubrir
toda la piel, por lo que no se suda, pues el vapor de agua se encarga de
dispersar el calor. Lo que significa que es un baño de calor húmedo en el cual
la temperatura no es uniforme. El suelo se encuentra entre 20 y 25 grados, a 1.5
metros, la temperatura se encuentra entre los 40 º C y a la altura de la cabeza
la temperatura es de 50 º C. El calor es producido por el agua caliente que va
circulando en las tuberías que se encuentran en las paredes de la sala, y que
por lo general se le adhieren vapores aromáticos. En la antigüedad un edificio
albergaba el hamam y el sistema de salas de calor a las diferentes temperaturas,
es decir:
• La primera, a 45 grados.
• La segunda, a 55 grados.
• La tercera, a 70 grados.
Actualmente esto casi no se encuentra, pero sí podemos hallar
los cuatro elementos básicos, que son:
• El calor seco.
• El calor húmedo.
• El frío.
• El masaje.
Con todos ellos es posible que se estimule y limpie el
cuerpo, de forma que se mejora la salud. [ Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com ].
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