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De aquí que con aquellos elementos muy pesados, por ejemplo las tejas.
francesas, no puedan usarse con techos de fuerte pendiente. EI ideal de
estanqueidad lo dan el metal soldado y los materiales asfálticos. Con ambos
puede lograrse la formación de verdaderos receptáculos de agua y no habría en
principio inconveniente en usarlos con la pendiente mínima (0º). No es prudente,
sin embargo, levar a ese extremo, porque el agua estancada es un agente poco
higiénico y la acción biológica podría llegar a pudrir la impermeabilización.
Cubiertas con muchas juntas poco herméticas son muy peligrosas en lugares de
temporales fuertes, porque el viento puede hacer que el agua suba en
contrapendiente y filtre a través de las juntas. En estos casos, ese fenómeno se
evita con pendientes mas pronunciadas, con el calafateo de las juntas y con el
aumento de la superposición o solape de los elementos del techo. Todos los
techos conocidos tienen una gran libertad de movimientos, provenientes de su
propia elasticidad (fieltros y laminas metálicas) o de la gran cantidad de
juntas (tejas). Pueden seguir dentro de limites muy grandes los movimientos
propios de la obra o los producidos por la temperatura. Conviene, entonces, que
aquellas unidades que por si mismas son rígidas y frágiles, como las tejas y
pizarras, tengan la necesaria movilidad para evitar que se rompan. La cerámica,
la pizarra, los materiales cementados, son inertes, inactivos, prácticamente
inalterables por la exposición o por el contacto con otros materiales, Las
unidades metálicas, en cambio, no lo son: el agua y las sustancias que lleva
disueltas pueden atacarlas: el aluminio no puede eslar en contacto con el
cemento o la cal; dos metales distintos puestos en contacto forman una cupla. De
aqui la necesidad de tomar medidas especiales cuando se usan elementos metalicos
El grado de actividad electroquimica entre dos metales en contacto esta dado por
su posición en la siguiente lista, ordenada de acuerdo con su tendencia a la
corrosión galvánica. Los metales reunidos en un mismo grupo no ejercen un gran
efecto de uno en otro y, cuanto mas separados estén, mayor es el efecto
corrosivo sobre el anterior de la lista:
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Extremo de la corrosión:
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Magnesio
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Cinc
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Aluminio
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Cadmio
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Acero
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Hierro
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Fundicion
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Hierro al cromo (activo)
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Hierro al cromoniquel (activo)
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Aleación plomo –estaño para soldadura
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Plomo
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Estaño
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Niquel
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Laton
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Bronce
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Cobre
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Cuproniquel
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Hierro al cromo (pasivo)
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Hierro al cromoniquel (pasivo)
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Plata
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Oro
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Platino
Extremo de la corrosión (catódico). La
construcción de un techo presenta dificultades especiales en ciertos lugares que
llamaremos puntos singulares, tanto mas difíciles cuanto mayor sea el juego de
las distintas pendientes; algunos de estos puntos singulares en los techos de
tejas o pizarras requieren verdaderos trabajos de artesanía. EI encuentro de un
techo con una pared, el encuentro de dos faldones formando valle o cumbre, los
bordes de terminación en indistintas situaciones de alero, el paso de cañones de
ventilación o chimeneas, etc., son motivo de un tratamiento especial no solo por
su importancia en el comporta miento del conjunto, sino también por el valor que
pueden tener para la belleza de la obra. En estos puntos se concentran los
movimientos del edificio y los propios del techo y en ellos suele también
acumularse la máxima energía del agua durante los temporales, aumentando así el
peligro de su penetración. Cubiertas planas Son cubiertas planas aquellas de
pendiente muy suave aproximadamente del 2 %. Cuando están terminadas de tal
manera que se pueda andar por ellas sin mayores restricciones, se llaman azoteas
(o terrazas accesibles). Las azoteas son el ejemplo mas completo y complejo de
cubiertas planas. El contrapiso es variable en su espesor, desde un mínimo
no inferior a 5 cm en los embudos; no tiene finalidad que la de obtener una
superficie inclinada (cuando la obra misma tiene un espesor uniforme, como es
obvio se lo suprime). Tratándose de un material que es puramente de relleno, se
lo suele ejecutar con hormigón pobre EI aislamiento térmico. ejecutado con un
espesor uniforme de materiales aislantes (corcho, vermiculita, hormigón
alveolar, chapas de fibra vegetal mineralizada, etc.). eventualmente cumplirá
también funciones de aislación acústica. Podría pensarse en hacer del contrapiso
y el aislamiento un manto único. es posible y a veces conveniente. Pero en
azoteos de grandes dimensiones y con una inconveniente disposición de los
embudos, el contrapiso podría llegar a tener en los puntos mas alejados del
desagüe un espesor de 20/25 cm y aun mas; en esas condiciones, el relleno ya no
puede hacerse con materiales costosos. La impermeabilización o aislamiento
hidráulico es de todas las operaciones de la azote la mas importante por su
función y por las dificultades que presenta su factura; sobre el particular nos
extendemos mas adelante La protección o terminación. colocada en el plano
superior de la cubierta con el objeto de recibir los efectos directos de la
intemperie y las acciones mecánicas del transito, eventual o permanente.
Protegiendo de ese modo a los demás miembros de la azotea. En el caso mas
completo, la terminación puede ser un verdadero pavimento. EI aislamiento
hidráulico constituye la mas delicada operación en el proyecto y ejecución de
una terraza. Dos son las condiciones por cumplir: la primera, se refiere a la
rápida evacuación de las aguas.
Se logra mediante una cantidad y disposición conveniente de los embudos y una
pendiente de la terminación superficial y del monto hidrofugo, nunca menor del
2%. En cuanto a Ia cantidad de los embudos véanse las Norma. de Obras Sanitarias
de la Nación, siendo prudente preferir varios caños bien ubicados mas que uno
solo de mayor diámetro. La azotea debe ser dividida en partes, de manera que
cada embudo no sirva mas que 60 m2 La segunda condición se refiere a la
absoluta carencia dc soluciones de continuidad en la impermeabilización: debe
ser un cajón estanco ininterrumpido, sin mas posibilidades de ser atravesado que
por donde se encuentran los embudos, dentro de los cuales debe terminar. Para
ese fin no son aptos los morteros; su excesiva rigidez no les permite seguir los
movimientos de la obra y su elevada contracción facilita la aparición de
grietas. Se prefiere los materiales elásticos, capaces de grandes alargamiento
sin rotura e inalterables frente a las duras condiciones de la exposición. Las
chapas metálicas cumplen con ambos requisitos y son el plomo, el cobre y el
aluminio, los que ofrecen las mejores propiedades. Sobre todo el primero, con el
que se puede hacer una cubierta gruesa, pesada, muy deformable y totalmente
homogénea, sin mas puntos dudosos que los de la línea de superposición de las
distintas chapas, cuyo calafateo es sencillo y de fácil control. Con el plomo y
el aluminio debe tomarse la precaución de impedir su contacto directo con
morteros y hormigones, disponiéndolos entre mantos de "asfalto o fieltros
saturados. En razón de su mayor economía, son mas usuales las membranas
impermeabilizantes sobre la base de productos bituminosos. Cuando se guardan las
debidas precauciones de ejecución, con ellas puede alcanzarse una razonable
disminución de servicio eficiente. (Enviado por:
Julio A. megia, Fuente oficial:
Archivo de consulta personal..) |