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Son tres los elementos principales de cualquier cubierta: el que soporta
directamente la exposición, el que sirve como barrera impermeable al agua y el
que tiene la misión de dar protección térmica (eventualmente acústica). Si
pudiéramos encontrar un material capaz de dar satisfacción total a esas
condiciones, tendríamos que exigirle todavía que fuese de fácil colocación y
dentro de un costo compatible con la economía. En razón de esta complejidad, la
cubierta resulta conformada de tal manera que no puede, además, ser resistente
mecánicamente hablando; necesita siempre una estructura que la soporte, una losa
de hormigón, un enrejado de cabios (0 cabríos), correas y cabriadas. Este sostén
subyacente queda excluido de este capitulo, pues su estudio corresponde mejor al
texto destinado al hormigón armado, la madera y el fierro De todos los agentes
de la intemperie, el agua es el mas difícil de combatir, la función principal de
la cubierta resulta ser, entonces, de rechazar el agua, sea de lluvia o de
humedad ambiental. Para ello, el constructor, valiéndose de materiales de
definida aptitud- impermeable, aplica -un principio que repetimos varias veces
en el texto: disponer las cosas de tal manera que el agua se aleje lo mas
rápidamente posible. De aquí la pendiente mas o menos fuerte, pero siempre
presente; es precisamente la pendiente la que nos permite establecer los tres
grandes grupos en que se dividen las cubiertas son:
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Aquellas de pendiente muy pequeña, de superficie casi horizontal, ejecutadas
generalmente sobre una superficie horizontal (por ej.: losa de hormigón armado,
cuyo tipo representativo es la azotea; reciben el nombre de cubiertas. planas,
en donde esta palabra no esta usada en su sentido geométrico estricto, sino en
el sentido mas corriente de llano, horizontal.
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Aquellas de pendiente acentuada, a veces muy fuerte, ejecutadas sobre una base
inclinada (estructura metálica o de madera, generalmente), cuyo tipo
representativo es el techo de una o mas aguas; reciben el nombre de cubiertas en
pendiente.
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Aquellas de pendiente variable en el sentido vertical, Según directrices curvas
en una o mas direcciones; reciben el nombre de bóvedas y cúpulas.
La elección del material es un problema de proyecto y en la gran mayoría de los
casos se lo resuelve por razones económicas y arquitectónicas, sin que pesen
mucho las de orden técnico. Una larga experiencia sobre el comportamiento de las
tejas coloniales asegura la eficacia de este techo en toda Ia extensisima zona
templada de nuestro país; sabemos también que la cubierta asfáltica a base de
fieltros saturados puede aplicarse con seguridad dentro de la misma zona. Pero
la expansión nacional hacia zonas marginales de nuestra economía nos pone en
presencia de climas extremos, por su temperatura, su contenido de agua, sus
lluvias, sus vientos, y nos obliga a examinar con cuidado la experiencia
extranjera en situaciones semejantes, sin olvidar que vivimos en un país
determinado, con una determinada capacidad industrial que nos impide contar,
aveces, con la variedad y calidad de materiales que caracteriza el mercado de
países tecnológicamente mas avanzados. La pendiente de un techo depende del
material por usar y del modo como se lo coloca, Un material liviano, fuertemente
afirmado sobre la infraestructura, puede admitir la pendiente máxima a (90°) y
el techo se convierte en una pared: tal el caso de las chapas onduladas de
fibrocemento, hierro o aluminio, capaces de formar techo y paramentos. Un
material muy liviano, débilmente afirmado sobre su base, resulta peligroso bajo
la acción de fuertes vientos. Es sabido que la acción del viento en Ias áreas de
sotavento provoca una succión y lo mismo ocurre, o puede ocurrir, en Ias de
barlovento, de poca pendiente; si la cubierta es muy liviana, la contrapresion
tendera a levantarla; este suele ser el punto débil de los techos de chapas
lisas y delgadas. (Enviado por: Julio A. megia, Fuente oficial:
Archivo de consulta personal..) |